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Expropiará la Presidenta en Villa Elisa unas 2.000/3.000 propiedades |
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lunes, 15 de noviembre de 2010 |
La violación consentida no es violaciónpor Teódulo Domínguez
La escena de esta historia se parece a un poliedro, donde cada cara es diferente y todas forman un mismo cuerpo. Empezó hace 30 años con un proyecto del famoso arquitecto Le Corbusier, tuvo una manifestación minúscula anteayer en un lugar de Villa Elisa, La Plata, y no se sabe todavía en qué va a terminar, aunque el desenlace se sospecha. El centenar que habla del tema dice que la Autopista Presidente Perón, que nace en el Camino del Buen Ayre ya arrancó en el área de Ituzaingó, que el otro extremo comenzará en la Autopista Buenos Aires-La Plata, y que si bien Vialidad Nacional ha renunciado a que atraviese el Parque Pereyra Iraola, la alternativa final es la calle 403, límite entre el parque y la ciudad de Villa Elisa, de unos 30.000 habitantes. En un momento dado, cuando la autopista avance, entrará por la Ruta 36, ingresará por la 403, avanzará hacia Villa Elisa, seguirá por la 403 ó Santa Rosa, y no parará hasta conectarse con la Autopista que va a La Plata. Otra versión dice que, será al revés o de forma simultánea. De cualquier manera, lo real es que para que la autopista avance, para un lado u otro, habrá que derribar las viviendas de unas, digamos, 2.000 ó 3.000 familias. Para Vialidad Nacional, el gobierno de la abogada Cristina Fernández, el resto de las autoridades de la provincia y la municipalidad de La Plata, si son 2.000 ó 3.000 se trata de un tecnicismo sin mayor significación. De todo se encargarán las topadoras.
Porque las normas dicen que una autopista puede pasar por una calle como la 403, pero los efectos de la vibración que generan los grandes camiones hacen onda hasta 5 cuadras más allá, es necesario asegurar a los vecinos restantes que estas ondas no dañen sus viviendas. Las que entran dentro de la franja de vibración, explican. Para que no vibren, las derriban. El último sábado a las 15 comenzaron a llegar al punto citado de reunión, sobre la 403, a unos 200 m del arco de Villa Elisa, en Centenario, las personas vinculadas al Parque Pereyra Iraola, guardaparques, quinteros, vecinos y, al mismo tiempo se anunciaba que vendrían, como a una reunión anterior en el centro de comercio local, legisladores y concejales. Inclusive, el mismo intendente municipal, abogado Pablo Bruera. Algún diputado y senador. Gente de Scioli. No vino nadie. Más aún, luego de una profusa volanteada en la ancha franja que será tirada abajo con las topadoras, se pensó que decenas de propietarios amenazados con la expropiación de sus viviendas, por el gobierno de la Vda. de Kirchner, irrumpirían en el lugar de reunión para conocer detalles y defenderse. Tampoco vino nadie La cosa es muy gorda. De a poco van apareciendo luces y sombras de este monstruo que se viene encima y si bien, no todo es comprobable en su terrorífica amplitud, hay mucho material conjeturable. En realidad, para los que van a perder el hogar, la casa, el recuerdo, la heredad, arrasados por las exigencias del desarrollo del país y el modelo kirchnerista, lo que menos cuenta es la historia que acompaña a esta pesadilla. Como ocurre con todas las autopistas del mundo, mientras algunos braman de desesperación otros optan por la resignación a cualquier precio. Se habla de un largo estudio que ya sufrió varias postergaciones, donde capitales europeos, específicamente finlandeses, están muy interesados en el intercambio comercial con la Argentina y, dentro de estas operaciones, todo lo que se vincule al gran negocio de los alimentos que se vislumbra crucial en los próximos 30 años. La hambruna en países de Asia, Africa e incluso en sectores de Europa, no sólo constituye una grave cuestión de aprovisionamiento, sino un fabuloso negocio para las grandes corporaciones agropecuarias, desde los pequeños productores hasta los que especulan con la financiación de las cosechas y el acopio de granos. Para todo esto se necesitan muchos barcos, puertos de aguas profundas y flotas fantásticas de camiones. Naturalmente, se necesita esta autopista Presidente Perón. Así como ocurrió con el diseño de la red ferroviaria de los ingleses en el siglo XIX desde el puerto de Buenos Aires, parece ser que se reedita el esquema. Pero esta vez hay una diferencia. La actual estructura del puerto de Buenos Aires es insuficiente. Es necesario diagramar más abajo, Quilmes, Ensenada, La Plata. Es necesario hacer aguas profundas allí donde hoy la arena es un serio problema. Es necesario usar la autopista Buenos Aires-La Plata. Y es necesario despertar el viejo proyecto de Le Corbusier de vincular una de las grandes entradas al interior del país y la región quilmeña-platense, luego de hacer una formidable curvatura que viaja por buena parte del Gran Buenos Aires. El gobierno de la Presidenta, para allanar los problemas legales que pueden generar algunos jueces e inclusive la Corte Suprema, hará todo legal. Como lo hizo cuando hubo que decidir qué se resolvía con Coviares en cuanto a sus pretensiones de aumentar la tarifa del peaje, pero sin cumplir el contrato que la obliga a construir la bajada frente al Parque Ecológico. El Gobierno nacional llamó a audiencia no vinculante. Lo hizo antes y lo hace ahora. No es necesario predecir cuál será el resultado de la audiencia que el 19 se hará en el Club Ducilo para que los damnificados griten, protesten, pataleen y enuncien sus propuestas, sin salirse de las 3 opciones a las que deben ceñirse para ser aceptados y, así y todo, con la advertencia de que sus propuestas serán “no vinculantes”, es decir, de cumplimiento no obligatorio para el Gobierno. La gente de Villa Elisa, aunque contrate a los campeones de la oratoria y la dialéctica, no le doblará un dedo al Gobierno. Igual que en el caso de la audiencia donde se trató el tema de la bajada frente al Ecológico, donde hablaron 43 oradores, con un 95% de oposición a Coviares y donde la presidenta Fernández engañó a todos los que hablaron, porque autorizó el aumento del peaje a Coviares sin tocar en absoluto la obligación de la firma constructora de hacer la bajada frente al Parque Ecológico. Fue vergonzoso. Ahora no se trata de una bajada. Se trata de 2.000 ó 3.000 propiedades que serán derribadas para cumplir con los grandes capitales internacionales, para engrosar los bolsillos de los productores de alimentos, para satisfacer el hambre de millones de extranjeros, no precisamente para saciar el hambre de argentinos y mucho menos salvar la vida de los 30 chicos que se les mueren a la Presidenta, cada día por varias génesis. Todas estas muertes están vinculadas con el hambre, la desnutrición, la mala nutrición, la comida chatarra, la pobreza, la indigencia y el bajísimo presupuesto nacional de salud para declarar la guerra médica y social a la muerte de 11.000 chicos por año según denunció Asumen, la federación de entidades más importante del país para salvar vidas materno-infantiles. Así como se esperó 30 años para despertar a este gigante llamado Autopista Presidente Perón, cuya traza cualquiera puede ver en el mapa que publica “La Nación” en su suplemento de countries, el Gobierno podría tomarse el tiempo suficiente para analizar este gravísimo problema de las 2.000 o 3.000 viviendas que serán diezmadas en Villa Elisa. Acotemos, de lo que se sabe, que los damnificados todavía no han logrado ni siquiera un recurso de amparo para sus viviendas. Lo tiene, en cambio, el Parque Pereyra Iraola. La asamblea de vecinos de anteayer a la altura del Arco, cuyo número no superaba los 150, no traslucía ni por asomo una sola solución viable para evitar este desastre. Por el contrario, con una gran carga de ingenuidad, creían a pie juntillas que la audiencia es un recurso posible para pelear la cosa, a tal punto que hacían recomendaciones sobre el número y la calidad de los expositores, sin advertir que a la Sra. Fernández y sus funcionarios, incluidos Aníbal Fernández y De Vido, les importa un rabanito si las 4.000 ó 5.000 personas victimizadas, desalojadas y abandonadas, con sus niños y ancianos desvalidos, se convierten en estúpidos fantoches del modelo kirchnerista, el desarrollo, el progreso y la macaneadora justicia social. Cuando el cronista preguntó por qué no habían llegado las futuras víctimas de esta hecatombe local, fuera de un señor mayor que gritó a viva voz su angustia, y del jefe de una familia con tres chicos que trató de conmover a la asamblea sin conseguirlo, no había en esta reunión, clave para esbozar una forma mínima de defensa colectiva, nadie de los 2.000 ó 3.000 propietarios que serán desalojados. Se atribuyó la fabulosa ausencia a que todos ignoraban que el tema se trataba el sábado a las 15 sobre la calle 403. Sin embargo, voceros de la asamblea dijeron que tanto los frentistas del área del C. G. Belgrano como del Centenario recibieron folletos explicativos suficientes para darse por enterados. Empero, nadie vino. Un gran misterio. Que la gente sea indiferente, apática, insensible, dormida, “yo no me meto” en distintas cuestiones que afecta a otra gente, es comprensible porque, en este país, hasta que un chico no es asesinado de un tiro a la cabeza, difícilmente sus padres, hermanos y amigos salgan a la calle a declarar “no quiero que le pase a otro lo que me pasó a mí”. Lo dicen luego que le mataron el hijo y sin que jamás se hayan calentado por el hijo muerto de otro vecino. Pero que la gente que será expulsada de sus hogares dentro de poco, se quede en su casa a esperar un milagro divino, sin que ellos deban tomar las armas necesarias para defender a sus familias, no es fácil de asimilar. Se presume que, dentro de esta franja entre la 403 y las 407, no sólo hay quinteros, obreros, jubilados, sino profesionales de toda índole, como médicos, abogados, arquitectos, ingenieros. ¿Cómo decir que no había prácticamente ninguno de ellos? ?Cómo explicar que expertos abogados que suelen tomar juicios muy difíciles, no hayan ofrecido sus oficios espontáneos para aconsejar cómo hacer una efectiva defensa a tantos vecinos suyos, a los miembros de la asamblea? No había nadie del gobierno de Scioli, para respaldar, asesorar, dar amparo jurídico a tanta víctima, un amplio porcentaje, tal vez, sus propios votantes No había nadie del gobierno central de Pablo Bruera para auxiliar a nadie. Algunas de las víctimas, es posible, aceptaron dar la mano a Bruera cuando éste se presentó durante las elecciones a solicitar apoyo electoral. Fuera de un edil de muy escasa influencia y ninguna fuerza, la ausencia de 23 concejales hizo mucho ruido en el encuentro de anteayer. Pareciera ser que los votantes anteriores nada tienen que ver con las próximas víctimas de las expropiaciones. Es obvio que llevadas las protestas al extremo de obligar a suspender las expropiaciones, aunque sea vía recurso de amparo de la Corte Suprema, para no parar la obra, alguna solución debe de surgir si intervienen los expertos de cada parte para hallar una salida sin muertos ni heridos. Es decir, es posible decretar una conciliación de partes, de parar la mano a tanta parodia leguleya, de pensar en el gigantesco daño que ya se está causando a tanta gente. El 19 en el Club Ducilo, cerrada la audiencia, los documentos legales comenzarán a circular, llegarán a la Presidencia de la Nación, viajarán a distintos ministerios, tal vez a una comisión ad hoc del Congreso Nacional, todo será aprobado a favor de Vialidad Nacional y las corporaciones locales y extranjeras que manejan este multimillonario negocio, comenzarán a llegar las cédulas de expropiación, a algunos les convendrá la oferta oficial y dejarán sus viviendas sin decir mus, se dará orden a la empresa cuyo obrador de 2 hectáreas ya está habilitado en Ruta 36 y 403 y la gran violación se llevará a efecto con el ritmo, el colorido, la música de fondo y las imágenes 3D de Avatar, mientras el resto de Villa Elisa contemplará la parafernalia oficial como si esto estuviera ocurriendo en Birmania. A nadie de Villa Elisa se le ocurrirá, Dios no lo permita, que cuando alguien le expropia a otra su vivienda para poner en su lugar una autopista, a todo Villa Elisa están expropiando. ¿En serio será una violación, la clásica, la conocida, la del ataque artero, de atrás entre los yuyos y encapuchado, a punta de cuchillo, con gritos ahogados, apertura de gambas y denuncia policial? Todo indica que esta violación será atípica, porque se ve consentida. Y hasta el menos informado sabe que la violación consentida no es violación |
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