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Suspendió la Suprema Corte de Justicia la aplicación del Cou en La Plata (nota I) PDF Imprimir E-Mail
jueves, 26 de mayo de 2011

¿Quiénes se hacen cargo de la muerte de Angela Cafferata por supuestas irregularidades votadas por 15 concejales oficialistas?

Foto y textoTeódulo Domínguez
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El “efecto Cafferata” desnuda una maniobra de Bruera que, en su momento, no preocupó al 99% de la población de La Plata.
Luego del hundimiento de parte de una obra en La Plata y la muerte de Angela Cafferata, por primera vez se registra una reacción de autodefensa entre los millares de peatones que pueblan las calles platense y también entre los vecinos que ven desde sus ventanas el movimiento de hombres y máquinas, mientras levantan un edificio por obra y gracia de la nueva norma de edificación que votaron 15 de los 24 concejales del cuerpo deliberante

Es decir, los concejales que responden a Pablo Bruera en su bloque, más los advenedizos que recibieron mandato de sus electores para una cosa y, por conveniencia personal, le hicieron un corte de manga a sus votantes y se sumaron al oficialismo. Lo de siempre y reiterado.
Los concejales y legisladores no hacen lo de Victor Hugo, famoso escritor francés, quien una vez terminado su mandado de “comunero” en el concejo de París, convocaba a sus votantes para rendir cuenta de su actuación e “informarlos de la forma en que los he representado”.

Los 15 deben hacerse cargo y la ciudadanía sancionarlos
 
Quienes aprobaron esta norma suelen quedar tapados en el anonimato, pero es bueno que el público conozca sus nombres para evaluar si son acreedores o no a la confianza pública, justo en estos momentos en que la gente votará el 23 de octubre y es básico conocer a fondo la conducta de uno y otro como representante del votante.
Es bueno recordarlos. Los que votaron el nuevo Cou, a libro cerrado, sin leerlo y por disciplina partidaria, son: María V. Amendolara, Jorge Gustavo Luzardo, Germán G. Céspedes, Angel F. Lugli, Enrique Caparelli, Silvana Soria. Oreda, María L. Riesgo, Sabrina N. Rodríguez y Cristian A. Vicent, todos del Frente para la Victoria – PJ- FRP. De otros bloques y aliados de Bruera, la concejal Fernanda Moggia , Juan Lotumolo, Jacinta Tritten, Juan Chaves y Miguel A. Forte. El presidente del Concejo era el profesor Jorge J. Pachiarotti, mano derecha de Bruera en el cuerpo y por lo tanto, su voto fue tan innecesario como tácito.
Entre los opositores, algunos no bajaron al recinto y fueron Susana Sánchez, Julia Larcamón, testimonió ausencia por enfermedad;  José R. Arteaga, Guillermo Duva, Daniel Caferra, y Gastón A. Crespo. Un concejal explicó a Infu que no bajaron al recinto porque no se habían cumplido los requisitos de convocatoria a sesión, ni hubo lo que conoce como paso previo, con el nombre de “labor parlamentaria”.
En cambio votaron por el “no”, en contra de Bruera, los alakistas Tangorra y María T. Urriza, y  Julio Irurueta, del Pro.

Anécdotas desopilantes de un oficialismo que se las trae

Como un barómetro aceptable para medir la gravedad del tema y al mismo tiempo la irresponsabilidad con que fue tratada un norma tan importante, todavía se recuerdan varias y vergonzantes anécdotas, todas protagonizadas por concejales brueristas.
En una de las últimas sesiones del Concejo desde varias bancas opositoras se gritaba que el bruerismo no había presentado plano alguno del proyecto en discusión, y todos se preguntaban cómo podría tratarse  código de ordenamiento urbano sin un plano a la vista. Increíble pero cierto. Ocurrió. En la lógico y el especial sentido común de los brueristas se consideraba normal, si no hay plano, bueno no hay plano. Entre los testigos de este mambo tropical, estábamos los periodistas que cubrimos esas sesiones.
También se recordó el “robo” de un grabador con valiosos antecedentes, de concejal bruerista a concejal de la oposición, y que apareció días después. El caso más grotesco de esta parodia, fue el papelonazo de una ingenua concejal quien, contra las dudas del universo, aseguró que había tenido el proyecto en sus manos, lo había en leído en tiempo record y por eso estaba persuadida de las bondades del nuevo Cou. Las carcajadas compitieron con los aplausos.  

Una medida atinada de la Suprema Corte, ante una muerte injusta y dolorosa

La Suprema Corte de Justicia bonaerense termina de dictaminar que se suspende la aplicación del Código de Ordenamiento Urbano, Cou, en La Plata al aprobar una gestión de varias entidades –entre ellas la Asamblea Defendamos La Plata-,  que han rechazado antes y ahora la construcción de edificios de 14 pisos en el microcentro, de hasta 10 en el centro, y de dos pisos en los barrios del llamado tercer anillo del casco urbano.
La medida de la Corte no termina con los riesgos que genera el Cou, porque hay todavía un camino a recorrer. Tal vez lo más atinado sea volver a revisar los cambios introducidos en la norma, ratificar y rectificar, y sobre todo, determinar qué le conviene a la gente y qué le conviene a los grandes especuladores del negocio de la construcción.
Nunca se supo, pese a las reacciones de unos pocos, cuáles fueron los motivos perentorios del apuro de Bruera y sus concejales para aprobar casi a libro cerrado una medida tan importante cómo es autorizar la construcción de edificios de altura, sin medir siquiera si sus habitantes podrán contar con los servicios públicos básicos, entre ellos la capacidad cloacal
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Las sospechas deben ser aclaradas por la salud de la democracia

Los cargos que la oposición le hacen a estos 15 concejales que aprobaron el nuevo Cou, son varios, entre ellos el muy sospechoso apresuramiento para votar, las mentiras que dijeron en el recinto sobre la lectura que habían o no habían hecho del proyecto oficial y, especialmente, quiénes eran los directos beneficiarios de esta medida que no garantizaba, por todo lo dicho, ni eficiencia ni seguridad pública.
Aunque no hay forma de probar que la muerte de Angela Cafferata se debe a estos factores de tratamiento ultrarrápido en los últimos días de abril de 2010 en el Concejo Deliberante, nadie puede negar el sospechoso interés que el intendente Pablo Bruera mostró en el llamado “pronto despacho”. No menos sospechas genera el silencio de distintos profesionales que hicieron mutis por el foro en una cuestión que se prestaba, y se presta, a la sospecha generalizada de hacer prevalecer los grandes y suculentos intereses de unos pocos por encima de la seguridad pública en la capital bonaerense.
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Después de un año, las repercusiones han comenzado  a dañar a la sociedad

Lo cierto es que ahora, entre supuestos culpables e inocentes, la medida cautelar de la Corte, viene a detener por un tiempo eventuales graves riesgos, pero, al mismo tiempo, genera múltiples perjuicios en el resto de las obras platenses que se desarrollan en este momento.
De no haberse producido, desgraciada y accidentalmente, la muerte de la infortunada señora Cafferata, la nota no hubiera salido en los medios, las entidades que luchan contra la barbarie oficial no hubieran reaccionado por enésima vez, y la Suprema Corte tampoco hubiera intervenido con sus medidas cautelares.
Aquellos que siguen negando que existen causas pero no efectos, debería rever sus teorías. Si los 15 hubieran sido concejales responsables, si hubieran leído el proyecto de Bruera, si hubieran sido leales a sus votantes, si se hubieran negado a votar a libro cerrado, en fin, si se hubieran comportado como ciudadanos respetables y puesto el uniforme de concejales del pueblo y no de un fugaz intendente cuyo mandato finaliza a fin de año, hoy, tal vez, el “efecto Cafferata” podría haber sido un aburrido guión en la ficción televisiva de las 21.

No sólo una muerte, millones de pesos en sueldos y salarios caídos

Cabe destacar que la suspensión de las obras provoca una pérdida millonaria en salarios a los profesionales y trabajadores de la construcción, contratados para levantar estos edificios con “permisos especiales”.
Es obvio que la responsabilidad de estas pérdidas económicas no se debe achacar a la Justicia, sino a aquella votación de “los 15” en abril de 2010.
De allí que la obligada pregunta sea: ¿se encargarán de las pérdidas los 15 concejales oficialistas y sus asociados, Pablo Bruera y su gabinete, así como los grandes bonetes del capital platense que gestionaron con el máximo de velocidad la aprobación del Cou, cuerpo de normas que ahora ha sido cuestionado por la máxima autoridad judicial de la provincia?
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