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Aquella vez que un famoso cantante metió el dedo en la llaga |
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jueves, 14 de julio de 2011 |
Como dijo el Fito, “esta jauría de ineptos e incapaces”
por Teódulo Domínguez
 Fito Pàez en Casa de Gobierno, foto tomada en Wikipedia Fito Paez es autor, músico, a veces canta y otras escribe, rockero, cineasta, guionista. Una institución venerada, entre otros, por una interesante fracción de la mitad de la gente de Buenos Aires.
Hace lo que hacen decenas de personas en su vida artística, con eso viven y expresan lo suyo. Como se trata de una figura muy conocida, su tarea es celebrada por una legión de fans dentro y fuera del país. Es decir, el maestro tiene su público.
Todavía hoy reverbera en el país un breve comentario que publicó el Fito en Página/12 días atrás, del cual la prensa extrajo un párrafo y el resto de los medios repitió hasta el hartazgo.
Colapsaron las líneas de Facebook y Twitter con este párrafo y, dentro de él, una palabreja subjetiva, “asco”, que generó múltiples y generalizadas reacciones, a favor y en contra, como si alguien no pudiera manifestar asco en libertad y como derecho habido sin que le apliquen la ley humana de la discriminación.
Dijo el Fito: “Da asco la
mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo”, en relación
con las elecciones que se realizaron para elegir las máximas
autoridades y donde Macri obtuvo más votos que Filmus y el resto de los
candidatos.
Si la paquetería leguleya y el chauvinismo seudodemocrático se va a
imponer sobre el derecho de expresión cuando alguien siente y dice
“asco”, tenemos un grave problema no sólo en la gorra sino en el
ombligo.
Si a los graves excesos de la norma sobre discriminación ahora le vamos a
agregar que es delito vomitar por efecto ajeno, la famosa conclusión de
Bertolt Brech, -que no era de él- “ahora es tarde me vienen a buscar a
mí”, pasará a segundo nivel y entonces pidamos al Vaticano la
restitución del Santo Oficio y sus 500 años de sangrienta Inquisición y,
de paso, establezcamos en el país el IV Reich con otro Adolf Hitler
votado y elegido. Y que viva la panocha, joder.
Esperé varios días para que la prensa y los medios restantes se
detuvieran en 2 temitas que están muy vinculados al comentario del
Fito. Esperé en vano. Uno de ellos es saber qué química usó el Fito para despegar del
“asco” a sus mismos fans de esa mitad de Buenos Aires, ya que no me
entra en el caletre cómo hace el cantante de marras para exculpar a su
claque de esa mitad de votantes de Buenos Aires. Para tener asco de la
mitad de Buenos Aires sin tocar a los millares que lo aplauden en sus
festivales porteños, además de cantautor hay que ser mago y de los
mejores, que con Houdine no alcanza, man.
El otro temita es que este zapatazo del Fito le calza como guante a
alguna gente –no me atrevo a decir “mucha” porque no es cierto-, muy
vinculada a la partidocracia, la dirigencia y a la llamada y embustera
representación popular.
Dicen los zoólogos que cuando la vaca eyecta al vacío aquello que no
asimila, y además lo hace desde la altura, el salpicado puede modificar
la configuración de la epidermis y generar pecosos y perros dálmata.
En otros términos, que no se puede proferir tamaño atrevimiento sin que
la gilada no se dé por aludida. De allí el concierto coral de rechazos
al Fito, incluida la Presidencia de la Nación.
Si bien el Fito no es el Quijote, se le parece sin el Rocinante, y si
en lugar de hacer un giro indirecto al Sancho con aquello de que al que
le quepa el sayo que se lo ponga, cuando construye esa genialidad de la
“jauría de ineptos e incapaces”, lo que menos se le despierta al
caballero y la dama es la figura de la mitad de Buenos Aires sino la
imagen de la mitad de los funcionarios que se alojan en la Rosada, en
cada gobernación, en las legislaturas y en los concejos deliberantes,
sin contar a los gabinetes de cada una de estas inescrutables
organizaciones.
No sé si usted estará de acuerdo conmigo, pero ¿no le sugiere algo lo
que dijo el Fito, más allá del 50% de los votantes capitalinos
vinculados en su comentario?
¿No le hace acordar otra gente, otros dirigentes, algunos de ellos
presidentes, otros diputados, otros senadores, otros gremialistas, otros
y otros?
A mí sí.
Me parece genial, un milagroso hallazgo, un pequeño y enorme artilugio que surge muy de tanto en tanto y a pesar de su autor.
Tanto, que el párrafo me gustaría universalizarlo y que se vendiera en
las librerías con los colores argentinos en formato pergamino como
regalo de cumpleaños y fiestas por guardar.
Con permiso del Fito, ¿podemos leer otra vez el otro parrafito que le sigue al “asco”, que tantas investiduras ya ha rasgado?:
“Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver
a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una
corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no
está hecha a su medida”. Mundial.
Léalo otra vez y reflexione sobre cada figura. Cierre los ojos. Piense
en el “cuerpo celeste”, la bóveda celestial que abandona su beatitud y
comienza a retorcerse en arcadas, sin vomitar por el momento pero
inminente, “al ver a toda esta jauría ….”. Brillante. Solo faltaría
atacar con la Caballería Rusticana en “El padrino III” y que lo cante el
Fito en tiempo de rock con su voz potente y afiatada en la cancha de
River o el Luna Park íntimo, sin el monumental equipo de audio.
Cuando pasen los años nadie recuerde una línea de las elecciones
porteñas en julio 2011, los nombres de los protagonistas se habrán
esfumado en la neblina de los tiempos, pero yo pienso tener en mi
archivito de frases célebres esta del Fito que lo dice todo en no más de
50 palabras.
Eso de de las arcadas vomitivas al ver “esta jauría de ineptos e
incapaces” que llevan por “sus calles una corona de oro” no tiene
precio, hace palidecer a Borges y a la mitad de los graves e ilustres
pensadores de “La Nación”, “Página/12”, y “6, 7, 8”, todos juntos, a
ninguno de los cuales les calienta que en esta tierra que genera alimentos para 300 millones de bocas, cada día, se
mueran entre 25 y 30 chicos por efecto del hambre y la desnutrición.
En mis próximos comentarios cuando deba referirme a tanto presidente,
gobernador, intendente, diputados, senadores, concejales, que no hacen
un Fitito por los demás, y que al mismo tiempo que defienden la justicia
social y los derechos del niño se dedican a coleccionar acumular
morlacos, fama farandulesca, propiedades en varios countries, aviones y
yates deportivos, viajes gratuitos a costa del tesoro público y
empresarios favorecidos, cochecitos de alta gama, subsidios de las mil y
una noche a cambio de boletos baratitos en micros, trenes y aviones de
Aerolíneas, que explotan el petróleo en manos amigas y extranjeras,
que aceptan multimillonaria publicidad oficial en nombre de la libertad de
prensa y la nueva ley de medios, aplican sobreprecios en las obras
públicas sin boletín oficial, facturan doble y triple costo en cada
vivienda para pobres e indigentes, repito, cada vez que deba referirme a
estos menesteres y menesterosos morales, diré simplemente, “como dijo
el Fito aquella vez en Página/12” y no habrá necesidad de blablabear más
porque todo estará dicho, aunque no eliminado.
En las escuelas primarias y secundarias, al mismo tiempo, es
recomendable que el ministerio de Educación instruya a los docentes que,
por razones de Estado y en defensa de la pureza del idioma, “se hace
necesario explicar el significado y el significante” de “esta jauría de
ineptos e incapaces que llevan por la calle una corona de oro que les
corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida”.
El vocablo “asco” a Fito le vale y es suficiente. Pero es errático,
fuera de target y lastima, entre otros, a su propia tropa, la que va a
sus recitales, lo aplauden, compran sus placas y lo sostienen
económicamente. En esto el Fito se suicidó en defensa propia y muestra
que su inteligencia carece de sentido común.
En cambio, eso de “esta jauría de ineptos” es una genialidad. Porque es
una verdad irrebatible que le calza al milímetro a decenas de sujetos
que explotan en su favor el esfuerzo ajeno, dentro y fuera del Gobierno,
con los aportes de millones de llorosos y sometidos tributistas.
Porque viene a poner justicia allí donde la Justicia no tiene capacidad de llegada ni se esfuerza por llegar.
Y porque si esta “jauría de ineptos”, de todo el país, fuera
neutralizada por el voto certero de los ciudadanos, comenzaría a nacer
la II República Argentina que la revele como una de las naciones con
riquezas naturales más prodigiosa de la Tierra, y si nunca nace es
precisamente porque estos ciudadanos siguen votando a una muy buena
parte de “esta jauría de ineptos e incapaces”, como dijo el Fito, Dios
lo conserve entre nosotros por muchos años.
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