|
Cómo evitar la deshidratación en bebés y niños |
|
|
|
|
lunes, 30 de enero de 2012 |
Los pequeños son los más afectados por la pérdida excesiva de líquidos durante el verano
Un informe sobre una de las consecuencias de las altas temperatura señala que los bebés y los niños pequeños son más susceptibles a la deshidratación que los adultos,
Una de las varias recomendaciones que se apuntan, en el caso específico de los bebes, es darles el pecho con más frecuencia.
La deshidratación es una deficiencia de líquidos en el cuerpo. ya que el 60% de su peso corporal está compuesto por agua.
Se produce
cuando el organismo presenta una pérdida excesiva de líquidos, un
consumo insuficiente de agua o una combinación de ambos.
En verano suele ser una de las afecciones más comunes y sus principales
causas son: vómitos, diarrea, excesiva exposición al calor u otras
enfermedades. Cuanto menor es el niño, más rápido se deshidrata.
En el informe asesoró la Dra. Bernabela Galotti, MN 122.113, médica especialista en pediatría
Para advertir cuáles son los síntomas, la médica recordó que éstos
suelen ser: sed intensa, labios y mucosas secas, ojos hundidos, llanto
sin lágrimas, orina con menor frecuencia que lo normal, mareos, descenso
de la tensión arterial, decaimiento, somnolencia, etc.
En caso de sospechar de un proceso de deshidratación, se debe buscar
asistencia médica lo antes posible. El tratamiento de la deshidratación
dependerá de la gravedad de la misma, variando desde la reposición con
líquidos por vía oral hasta la hospitalización del niño.
En los casos más leves se debe administrar con frecuencia pequeñas
cantidades de líquido, utilizando una cucharita o una jeringa.
En los casos más graves y cuando sea necesaria su internación, la administración de líquidos se realizará de forma intravenosa.
Señala la profesional que “debemos poner especial énfasis en prevenir la
deshidratación, porque aunque el bebé o el niño estén bien de salud,
deben consumir mucho líquido todos los días y sobre todo cuando el clima
es cálido o está realizando ejercicio.
Además, añade varias recomendaciones:
* Incentivar al niño a tomar agua o líquidos en todo momento: antes,
durante o después de una actividad deportiva y en los días calurosos al
menos cada 15 minutos, y no cuando ya tenga sed intensa.
* Ofrecerles ensaladas de vegetales, frutas frescas o sus jugos
naturales, ya que aportan en su mayor parte agua y son ricos en
vitaminas.
* Evitar que los niños practiquen deporte en horarios donde el calor
ambiental es más alto, usando ropa apropiada y de material absorbente,
para facilitar la evaporación del sudor.
* Protegerlos de la exposición directa al sol con sombreros y sombrillas, principalmente a los más pequeños.
* En el caso de los lactantes no olvidarse de ofrecerles el pecho con mayor frecuencia.
|