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Luis Alberto Spinetta, cantante, músico, poeta, buen hombre |
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jueves, 09 de febrero de 2012 |
Un grande que se une en las alturas al Olimpo de los eternos dioses humanos
por Teódulo Domínguez
El flaco Spinetta ha muerto a los 62 años, después de vivir 62 años.
Mientras grupos de élite pisan a millones para domesticarlos, someterlos, para estar siquiera un milímetro por encima del resto, en poder, en dinero, a fuerza de látigo y privaciones, el flaco Luis Alberto Spinetta la vivió y dejó vivir. No se limitó a existir como un anónimo gránulo de arena, como tampoco a entorpecer la existencia de otros.
Alguna
vez dijo “Si la lluvia llega hasta aquí voy a limitarme a vivir. Mojaré
mis alas como el árbol o el ángel o quizás muera de pena”.
Nació en un hogar, no sólo una vivienda, una casa de simple valor
material, oyendo a su padre cantando tangos y su madre armando la mesa
familiar cada día.
De allí comentó una vez que “agarraba una escoba, imaginaba que era una guitarra, la rasgaba y cantaba”.
El folk nativo no le fue ajeno, por el contrario, solía encontrarse con
Mercedes Sosa, a la que admiraba, y cantaban juntos. A poco de andar la
escoba fue reemplazada por la guitarra y del folk nativo comenzó a
transitar el rock suburbano. “Tengo que aprender a volar entre tanta
gente de pie”, se le oyó decir.
Porque venía de una familia íntegra, porque había mamado en la teta del
afecto y la solidaridad, alguna vez sus letras respondían a una pregunta
que se planteó en una entrevista “¿Y para qué vivir, si ya no tienes fe
en tu hermano, al que no amas ya? ¡Ya no me digas que se siente! Si no
se cambia hoy, no se cambia más... Y tus hijos sabrán, que vendiste tu
amor... “
No era Voltaire ni se la creía de filósofo, pero en cada verso de sus
poemas suele haber un mensaje, siempre para construir, nunca para herir,
siempre para crecer, nunca para quedar estancado. “Después de todo tú
eres la única muralla... Si no te saltas nunca darás un solo paso...”
“Ya no poses nena, todo eso es en vano como no dormir”. “Alimenta tus
fantasías, no tus vanidades nena”. “No corras más, tu tiempo es hoy”
“Deberás crecer sabiendo reír y llorar”
La tenía clara. Vivía con lo mejor de su buen pasado, no dilapidaba el
segundo de su presente y su mirada estaba adelante, sin bravuconadas
estériles. Lo resumió aquella vez que la respuesta le salió de adentro
“Aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue
mejor... Mañana es mejor”
El flaco, contra los que lo denostaban, era un poeta congénito, se lo
transmitió la calle, su barrio, su gente y lo resumía con bellezas
propias “Tu sombra da contra el muro al que quiebras en múltiples ecos”
Si hubo un tipo que sabía dónde estaba parado, fue el flaco Spinetta,
“Los músicos que no se dan cuenta el papel social que cumplen, y no
pelean con su creatividad lo que la gente tanto necesita...Hay músicos
que se aprovechan, al revés, en lugar de darle algo bueno a la gente le
dan mierda” “El fanatismo no es musical, se acaba la música cuando una
cabeza se dispara para el lado del fanatismo” “Cuando te creíste dos
cosas, te subís a una moto y te vas al carajo, no lográs nada”
Si su ingeniería musical no alcanzaba para elevarse a mayores alturas,
pocas veces cayó en la chatura y no falta quien comente que, como todo
exigente, algunas letras tenían destinos abruptos de tachos de basura.
Esta actitud lo autorizaba para comentar: “Escucho música
latinoamericana y excepto 2 ó 3 cosas que realmente tienen un espesor o
una profundidad, el resto me parece música muy banal, muy trivial... E
inspirada en bobadas”. Todos sabemos cuánta verdad hay en esta simple
frase.
Pero no se paraba en una crítica al voleo con explosiones hacia fuera.
Lo hacía implosivo, para adentro, para la propia tropa, y admitía su
personal responsabilidad: “Vivimos en un mundo muy complejo donde hay
gente que sufre injusticias tremendas y hambre, falta de trabajo...
bueno nosotros los rockeros que estamos todos bien ¿Quién carajo nos
creemos?”
Su decencia lo llevó un día a cuestionarse “La producción musical, y la
producción de disco y todo, es como un inflador que infla, infla, infla y
a veces la goma se rompe...y yo no inflo nada, es más, ni se por qué
estoy haciendo este reportaje”
Falleció ayer y deja un hueco enorme en el afecto de millones de seres
de todas las edades. Fue y es muy conmocionante la respuesta
generalizada de periodistas, músicos, productores y locutores, en
páginas impresas, on line, emisoras radiales y televisivas, en las
inundadas redes sociales donde sus titulares expresan su inmensa congoja
por esta valiosísima pérdida. Intuyó este adiós y se adelantó al
desenlace con ejemplar coraje.
Su vida y obra, su conducta y decencia, es compartida por millares de chicos y grandes de este grande país.
Remedando su forma de pensar, el flaco Spinetta acaba de testificar, con
el respaldo de sus admiradores, que la prensa farandulera y miserable
le ha hecho creer a decenas de inútiles y zánganos que la juventud está
perdida, que hay que matarlos a todos, que nadie trabaja ni estudia y
que los 30 hechos delictivos que ocurren en esta sociedad en realidad no
son 30 sino 20 millones diarios de atracos, droga, corrupción,
inmoralidad y asesinatos.
Me gusta pensar que como, dijo el flaco, es exactamente al revés.
Gracias hijo, gracias hermano, gracias muchacho, gracias.
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