LA NOTICIA
En La Nación del 28.1.08 se publica un comentario del presidente de la Amia, Luís Grynwald, con el título de “Que no se repita la Shoá” y dice lo siguiente: “La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 27 de enero Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. La Shoá fue, en primer lugar, una tragedia del pueblo judío, pero también de toda la humanidad. La pasada década ha sido testigo de un estremecedor aumento por negar la verdad del Holocausto. Aun cuando parezca impensable, hay quienes quisieran borrar de la historia los seis millones de crímenes cometidos. ¿Puede existir algo peor que la destrucción masiva de un pueblo? La respuesta es sí, hay algo peor: hacerlo y negarlo.
Negar el Holocausto no solamente es profanar a las víctimas y abusar de los sobrevivientes, lo es también privar al mundo de sus lecciones -lecciones que son tan cruciales hoy como lo fueron hace sesenta y tres años atrás-. El fenómeno del antisemitismo en Europa nos retrotrae a los comienzos del período más negro en la historia reciente de la humanidad. Uno de los principales proyectos que desarrolla la AMIA a nivel internacional, en su tarea de recordación y promoción para que nunca más se repita el espanto de la Shoá, es formar parte, como miembro activo, de la delegación argentina del Grupo de Trabajo para la Cooperación Internacional en Educación, Rememoración e Investigación del Holocausto. En la actualidad, la task force está compuesta por veinticinco países, entre los que se encuentran Francia, Alemania, la Argentina, Inglaterra y los Estados Unidos. Esta fuerza de tarea fue creada para promover la cooperación internacional en ámbitos relacionados con la educación, la conmemoración, la construcción de monumentos y la investigación referida al Holocausto en cada uno de los países que componen este grupo. El objetivo central que tenemos desde la AMIA es que no se repita nunca más esa terrible experiencia e impedir que aumente el "revisionismo histórico", que niega la Shoá, y que se ha convertido en la cara moderna del antisemitismo. Por esto, desde la citada institución observamos con mucha preocupación que, a pesar de que la Asamblea General de la ONU haya adoptado por unanimidad una resolución que condena sin reservas cualquier negación del Holocausto, la máxima dirigencia política religiosa iraní se empecina en sostener y promover que la Shoá es un mito, y minimiza sus consecuencias. Uno de los pilares del quehacer de la AMIA es la educación. Creemos firmemente que la educación es la clave para luchar contra los revisionistas, la xenofobia, el antisemitismo y las distintas formas de discriminación. En los próximos años, habrá muy pocos testigos vivientes capaces de transmitir sus historias personales y memorias acerca de lo que sucedió durante el Holocausto. Es por ello que consideramos que, mientras los últimos sobrevivientes transmiten su legado, los educadores, junto con sus alumnos, pueden y deben construir los puentes de la recordación para asegurar a las futuras generaciones que las lecciones del Holocausto no se olviden. Es en esa dirección que funciona el proyecto de capacitación de docentes argentinos en la temática de la Shoá, aprobado por la fuerza de tareas internacional. Este proyecto es el primero en su magnitud en América latina. A fines de 2007, concluyó exitosamente el primer curso de capacitación de docentes argentinos y ya estamos trabajando para llevar a cabo el próximo curso de formación docente 2008, la traducción de manuales y guías, y la realización de foros académicos sobre el Holocausto. Quienes trabajamos en ello creemos que es la sociedad toda la que debe luchar contra las distintas formas de intolerancia, para actuar mancomunadamente con distintas fuerzas gubernamentales y ONG. Por esto, seguiremos organizando distintas actividades académicas, como la realizada junto con el Centro Simon Wiesenthal sobre "El nuevo orden antisemita mundial", en la que se abordó, con destacados panelistas, temas que preocupan a la comunidad judía y no judía en el mundo, como son la xenofobia, el antisemitismo y el racismo. Tal como lo expresara Primo Levi en su obra Si esto es un hombre : "Si comprender es imposible, conocer es necesario". Esperamos que nuestro aporte, por medio de cada una de las acciones que estamos desarrollando, contribuyan a que cada uno comprenda la enorme responsabilidad que le cabe a cada ser humano, en las sociedades civiles, de denunciar, prevenir y frenar el genocidio en cualquier lugar del mundo en que ocurra”. EL COMENTARIO Luís sólo ve judíos asesinados por Hitler Imaginar que alguien puede desmentir a Luís Grynwald en los conceptos más salientes de su comentario en “La Nación” del 28.1.08, es un desatino. Porque, por menos que se haya visto en películas, leídos en los grandes libros de la segunda guerra mundial, o conocido por distintas noticias publicadas, la matanza hitleriana no puede ser desconocida. Hasta la última fibra del cuerpo humano se estremece cuando se registra una partícula de esta horripilante experiencia asesina.
 Dantesco documento gráfico con los cuerpos masacrados por los nazis en la segunda guerra mundial El número de 6, 7 u 8 millones de judíos masacrados es una enormidad difícil de mentalizar, pero no es el número lo trascendente. Es el hecho en sí, tratado en conjunto, lo insoportable. Todo el proceso, como la irrupción en el hogar, la detención, el abarrotamiento en los convoyes, el depósito en las barracas, el envío de millones a los hornos de exterminio, la extracción de las dentaduras, el hacinamientos en las prisiones de tanta y tanta gente, lo que no cabe en la mente humana por más esfuerzo que uno haga para tratar de entenderlo. ¿Por qué entonces Luís y todos los dirigentes judíos cometen el pecado de omisión cuando sólo hablan del genocidio judío? ¿Por qué hacen lo mismo que los nazis al discriminar a judíos y no judíos, al desconocer los derechos de todos, como personas, humanos, seres vivientes? | 20.000.000 DE EXTERMINADOS El número exacto de personas asesinadas –dice Wikipedia-, durante el régimen nazi, no se ha podido determinar, aunque se consideran fiables los siguientes números: 5.600.000 a 6.100.000 de judíos; 3.500.000 a 6.000.000 de civiles eslavos: 2.500.000 a 4.000.000 de prisioneros de guerra soviéticos; 2.500.000 a 3.500.000 de polacos no judíos; 1.000.000 a 1.500.000 de disidentes políticos; 200.000 a 800.000 gitanos; 200.000 a 300.000 discapacitados; 10.000 a 250.000 homosexuales. En total las víctimas suman una cifra de 20.000.000 de personas. |
No es así, Luís. Cuando leo la historia del genocidio me duelen todos los masacrados. No tengo a ningún pariente entre las víctimas. No conozco a nadie que haya sufrido una pérdida tan terrible como la ocurrida en los campos nazis de concentración. Teóricamente, no debería sentir nada. Sin embargo, no siendo judío ni de ninguna confesión, me invade una tremenda angustia cuando leo qué le ocurrió a toda esta gente. Qué les sucedió a los indígenas masacrados por los españoles en el supuesto descubrimiento de América. Qué les ocurrió en la Santa Inquisición, durante 600 años, a los no cristianos. No es así, Luís. Sos el presidente de la Amia, sos judío, sos persona, sos un ser pensante, debo suponer, por la forma de escribir, una persona de alta sensibilidad. No te entiendo, a vos ni a los otros que hablan como vos. ¿Por qué, para vos y tanto judío que escribe como vos, el holocausto sólo generó víctimas judías? ¿Cuál es tu diferencia de conducta cuando ignorás, ¿deliberadamente?, a gitanos, polacos, de otras naciones, gays, minusválidos, que fueron maltratados, torturados, exterminados igual que tus hermanos judíos? ¿Es esta evidente y privilegiada diferencia el resultado de un acto deliberado o no advertís la diferencia? No es así, Luís. Cada uno de los judíos, cada uno de los gitanos, de los invertidos, de los polacos, ucranianos, inválidos y minusválidos, en el momento del exterminio es un ser humano cuyo martirio y muerte merece la misma valoración, el mismo recuerdo, el mismo sentimiento y dolor, el mismo reconocimiento y respeto. Discriminar a los cientos de millares que no fueron judíos, pero murieron en manos de los mismos asesinos hitlerianos, no citarlos, no sumarlos a tus muertos, no publicitarlos ante la misma audiencia, esta vez de “La Nación”, es un acto terrible que no me cabe en la cabeza. No te entiendo, Luís. No los entiendo a los judíos que jamás recuerdan a sus hermanos humanos que perecieron en la misma tragedia –gitanos, eslavos, homosexuales, desvalidos-, muertos en el mismo lugar, con las mismas armas, por los mismos asesinos. No entiendo por qué la muerte de los demás es menos muerte que la sufrida por tu gente, Luís. Tan menos muerte que jamás merece que vos y tu gente las recuerden, las sufran, les duela y las junten con las muertes de los millones de judíos exterminados por la misma bestia que los fagocitó a ellos, los eslavos, los gitanos, los homosexuales, los minusválidos. Emmanuel Villegas |