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Alak, amigo y vecino de la Presidenta, en un cargo de favor |
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viernes, 15 de febrero de 2008 |
 Recorte de "La Nación" La presidenta Cristina Fernández, dice “La Nación”, ha designado al ex intendente de La Plata, abogado Julio César Alak, “representante del Estado en el directorio de Aerolíneas Argentinas”. La Presidenta, salvando la jerarquía, recuerda al cronista el actual intendente platense abogado Pablo Bruera cuando nombra a sus amigos en cargos importantes, sin importarle mucho si son aceptados por la comunidad, si son competentes o tienen atributos intelectuales suficientes para resolver los problemas del organismo respectivo. Tanto la Presidenta como Bruera, como decenas de elegidos en altos cargos de Gobierno, viven en los amaneceres de 1789, y practican el nuevo feudalismo que les permite designar amigos-funcionarios sin el escrúpulo de que sus sueldos son pagados por el contribuyente, y dentro de este heterogéneo número, el pueblo pobre y el pueblo indigente.
Cuando millones de personas realizan una compra, por mínima que sea, junto con el precio del producto están abonando el Iva. De este ingreso estatal, y otras tantas cargas impositivas, se extrae el dinero para abonar el sueldo de la Presidenta y ahora, entre otros, el del ex intendente Alak.
 La Presidenta No se alcanzan a ver los méritos personales del abogado Alak para ser designado en este cargo específico, porque la simple enunciación de la medida insinúa que el candidato debe contar con algunos conocimientos elementales sobre una empresa de aviación. Si no los tiene, porque no los tiene, cabe preguntarse para qué la Presidenta ha nombrado en ese cargo al ex intendente y si este es el método que usa en cada designación, cuando la Universidad llama a concurso para elegir a un ayudante de cátedra. Alak, muy ufano y eufórico, respondió a la prensa que “fui convocado por mi experiencia, fui 16 años intendente de La Plata”. No miente Alak en el significante de su afirmación. Pero no es cierto que “fue”, estuvo 16 años como intendente de La Plata y por supuesto adquirió experiencia. “Estar” no es “ser”. Lo que no dice es si cuando “estuvo” hizo algo valioso y relevante. Este periodista no recuerda nada significativo de Alak, nada destacado, de talento político, ni siquiera nada de imaginación sobresaliente. Lo suyo fue una lenta y prolongada mediocridad, de 16 años. Alak no instaló a la ciudad de La Plata en la plataforma de lanzamiento que corresponde a la capital de la provincia de Buenos Aires; no solucionó el grave problema de desocupación teniendo todos los elementos para hacerlo; no logró un sistema eficiente de transporte de pasajeros ni de salud; nunca consiguió que el ferrocarril Roca concluyera el proyecto de electrificación; no obtuvo la habilitación internacional del aeropuerto platense; no consiguió que los productos alimentarios de La Plata tuvieran nivel de exportación; no generó la condiciones para crear un polo inteligente de laboratorios, computación, industrial en las grandes extensiones vacías que tiene La Plata. Recuerdo que cuando una pediatra se tomaba vacaciones, en las 40 “salitas” de La Plata, Alak nunca logró reemplazarlas por otras pediatras y las madres exigentes debían llevar sus chicos a Gonnet o al hospital de Niños, en enero, el mes más caluroso del año.
 El amigo Julio César En cuanto a las cosas en que el abogado Alak fracasó, un solo antecedente es altamente ilustrativo para exhibir su incapacidad para el cargo, el anterior y el nuevo: durante su gestión fue cerrado el Banco Municipal de La Plata y hoy 600.000 habitantes de esta ciudad le deben al Banco Provincia una millonada de pesos. Dejó la casa hipotecada el nuevo representante del Estado argentino en Aerolíneas Argentinas. Si es necesario acercar otro elemento de la “eficiencia Alak” baste recordar que estuvo 16 años nombrando “contratados” y “ñoquis” o “contratados ñoquis” y en la última semana de su gobierno, cuando había perdido la elección 2007 se le ocurrió nombrar a 1800 de estos ñoquis y contratados en la planta permanente para que el contribuyente se hiciera cargo de 1800 nuevos sueldos y salarios. ¿Algo más? Recuerdo que Alak, fuera de la rendición anual de cuentas global y epidérmica de cada primero de abril, ante el Concejo, jamás dijo con extrema claridad, de manera transparente, en qué utilizó los miles de millones del tesoro municipal en 16 años de gestión. Nunca el ciudadano de a pie se enteró cuánto, al final, salió el metro cuadrado de las supuestas 1000 cuadras en las que hizo colocar una capa asfáltica, no pavimento tradicional. El hombre común no se enteró en 16 años, por boca de Alak, cuántos trabajadores tenía la municipalidad. Lo ocultó como un pecado sin confesión. Sus cuentas siempre cerraron, el Concejo aprobó sus informes, las auditorías no tuvieron nada que decir, pero él, precisamente él, al habitante de La Plata nunca le dijo “aquí está el detalle de mis cuentas y cualquiera puede venir a mirar el debe y haber de cuánto ha ingresado y cuánto se ha gastado”. Jamás sus cuentas estuvieron en Internet, porque se negó a poner sus entradas y salidas en pantalla. La Presidenta ha nombrado al representante del Estado ante el directorio de AA y tiene derecho a hacerlo, de acuerdo con la Constitución Nacional. La ley le otorga a la Presidenta la facultad de nombrar a quien quiera. Pero cuando nombra a un amigo, vecino de su mamá, no al funcionario adecuado para el puesto, la Presidenta debería recordar ese postulado de la ley moral que recuerda “yo me hago cargo”. El sueldo de los amigos, en cualquier empresa, sale del bolsillo propio, nunca del ajeno, ese ajeno que en este caso republicano conforman 38.000.000 de personas, la gran mayoría pobre, la gran minoría indigente. Teódulo Domínguez Ex La Nación, Clarín, The San Diego Union, California |
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