 Declaraciones en Santiago del Estero La presidenta de la República ha dicho en Santiago del Estero, según “La Nación” de hoy, que “es hora de ser más solidarios y de redistribuir la riqueza”
En “Clarín”, un día después, se publica un informe con el título de “La "brecha de pobreza", en nivel récord” Expresa la nota en el primer párrafo: “Nunca las familias pobres pudieron comprar tan poco. Ahora, en promedio, los hogares pobres pueden comprar apenas el 43% de los bienes y servicios que se necesita para superar la línea de pobreza. En plena crisis de 2002 esa relación era del 47%. Así lo afirma un informe de Artemio López, sobre la base de los precios reales de la canasta de pobreza”.
Tanto la Presidenta como el informe dicen distintas verdades que se dan de patadas y, sin embargo, continúan siendo verdades porque expresan dos realidades diversas que conviven al mismo tiempo en un mismo país.
Otro párrafo de “La Nación” muestra, empero, las contradicciones dialécticas de la jefa del Estado cuando expresa en el mismo acto: “Yo me dirijo a esos argentinos, a los que más se han beneficiado con estas políticas, que miren este país y todo lo que falta. No estamos contra los que más ganan. Si es hora de que los que tanta suerte han tenido con estas políticas y más han ganado, es hora de ser más solidarios y de redistribuir la riqueza por el bien de todos los argentinos". En boca de un ciudadano santiagueño, frente al palco, es admisible. Inclusive se admite en boca del propio gobernador o del intendente capitalino.
También casi es entendible cuando se recuerda que lo dijo la candidata Cristina Fernández, o la diputada Fernández de Kirchner, porque hablaba desde la calle o desde una banca. Pero no es así.
 Cristina Fernández Ahora lo está diciendo la Presidenta, quien tiene todo el poder ejecutivo en las dos manos, en el corazón, en el cerebro y su aparato volitivo; tiene el máximo poder, superior a cualquier otro individuo del Estado. Inclusive tiene gran parte del poder del Poder Legislativo en cuanto a firmar decretos de emergencia sin consultar al Congreso. Si hay una cosa que el primer mandatario de un país no se puede permitir, es lamentarse que algo no funciona y declarmarlo por micrófono, mientras espera que un empleado suyo lo solucione. El capitán de un barco está para que el buque llegue a puerto y vuelva íntegro al puerto de origen. Si no, no sirve y el armador debe elegir a otro capitán para el próximo viaje. Es la ley del mar. Debe ser la ley en tierra, además.
Si la jefa del Estado realmente cree que los ruralistas, los dueños de inmensas extensiones de tierra, los grandes exportadores del país con cifras multimillonarias en su haber, van a escuchar la exhortación de “yo me dirijo a esos argentinos, a los que más se han beneficiado con estas políticas” y espera que estos “argentinos” distribuyan entre sus auxiliares parte de su riqueza personal, entonces la Presidenta está manifestando en su intelecto un retroceso alarmante con respecto a sus fogosas defensas del obrero argentino en mejores tiempos parlamentarios.
Tiene razón Cristina Fernández cuando afirma “es hora de ser más solidario y de redistribuir la riqueza”, pero no vale un céntimo esta frase si se baja del tablado y vuelve a Olivos sin tener, siquiera, el apunte de esta frase en la cartera para hacer comenzar el giro de la rueda.
Es hora, decimos nosotros, de que un presidente argentino advierta que en el Art. 14 bis de la Constitución Nacional está escrita una previsión que espera sus exégetas. Porque allí se dice que “el trabajo en sus diversas formas” está protegido por las leyes y que estas leyes aseguran al trabajador, entre otras garantías la “participación en las ganancias de las empresas, con control en a producción y colaboración en la dirección”.
Sólo el 0,1% de estas ganancias de los “argentinos”, y extranjeros, señalados por la Presidenta, sacaría a todos los peones del campo del país de la humillante categoría de ser los trabajadores peor pagos del mundo laboral en la República.
¿Por qué apelar a cada rato a la declamación intrascendente, reiterada, aburrida y agobiante, de aquella cantinela de la “distribución de la riqueza”, si al otro día la Presidenta tiene el poder de convocar a una reunión de gabinete y, por lo menos, ordenar en secreto a sus expertos que analicen si es factible o no comenzar a pensar en la aplicación práctica del Art. 14 bis de la Constitución?
Sin entrar en profundidades en cuanto a eventuales derivaciones de esta actitud, son obvias dos predicciones: los patrones del campo no dejarán de veranear en la Costa Azul por este 0,1% y los peones, puesteros, maquinistas, asesores, expertos, con mucho más dinero en sus bolsillos movilizarán la economía de sus pueblos de la noche a la mañana.
Teódulo Domínguez Ex “La Nación”, “Clarín”, “The San Diego Union”, California |