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Doctor ¿cuántos chicos se han muerto hoy en su jurisdicción? PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 14 de mayo de 2008
ImageUna  denuncia que hoy publica el diario “Crítica de la Argentina”, de Jorge Lanata, con la firma del cronista Mauro Federico, reveló un controvertido informe oficial donde se afirma que hubo 250 muertes de niños más en 2007 en comparación con 2006, en la provincia de Buenos Aires.
La revelación es altamente inesperada y contradictoria, porque todos los gobiernos están diciendo cada día que la mortalidad infantial está bajando, como están bajando, aseguran, los índices de hambre, enfermedades, desocupación, pobreza, indigencia y otras plagas sociales en el país.
Es obvio que no se trata sólo del nefasto “Indec” de los Kirchner: la manipulación se está usando en los índices de mortalidad infantil con absoluta alevosía.

Mientras todas las estadísticas del ex gobernador Felipe Solá señalaban en 2007 que había disminuciones importantes en la marca de fallecimiento infantil, ahora dice el gobierno de Scioli que el aumento es del 8%.
En 2007 murieron 3.531 chicos debido a distintas causas, donde las más frecuentes fueron “infecciones respiratorias agudas, septicemias, prematurez, el bajo peso al nacer y los diagnósticos imprecisos y mal definidos”.

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Foto registrada por gente que combate la desnutrición
  El informe está respaldado por el Ministerio de Salud bonaerense y allí se dice que el foco de las muertes está concentrado en puntos neurálgicos del Gran Buenos Aires, precisamente en Merlo, La Matanza, Lomas de Zamora, Quilmes, La Plata, Tigre y otras localidades.
En líneas generales, durante 2007 se murieron unos 10 chicos por día, especialmente en el Gran Buenos Aires y La Plata.
Para agravar la sensación de desconcierto, un concejal de Lomas de Zamora, Rosendo Pedernera, comentó a “Crítica de la Argentina” que el 60% de estas muertes eran “evitables”, en la misma medida que el sistema de salud-médico hubiera funcionado de acuerdo con las exigencias de los casos tratados, y según la experiencia en otros países.
El vocablo “evitable” está vinculado a la certeza de que nadie del Gobierno, desde el gobernador hasta el último médico de hospital, ha hecho lo suficiente para salvar la vida del 60% de estos 10 chicos por día.
En otras palabras, para que el filo de la verdad se hunda hasta el último resquicio del intelecto humano: el sistema de Salud bonaerense, en su conjunto, hizo poco y nada para evitar la muerte de unos 2100 de los chicos fallecidos.
Más aún, para seguir profundizando la evidencia: el Gobierno de Felipe Solá y sus auxiliares de toda ocupación, cargo y vinculación con la vida y muerte de estos niños, deben ser acusados de homicidas y procesados por estar sospechados de no haber hecho lo suficiente para evitar el 60% de las 3.531 muertes de niños de 2007.

Estos chicos –los muertos y en riesgo de morir este año-, provienen de hogares miserables, con padres paupérrimos y sin trabajo, otros con salarios de sobrevivencia, donde sus hijos no son alimentados de manera suficiente; donde se enferman por el estado calamitoso de su salud, y donde no reciben la atención sanitaria que exigen sus cuerpos y cerebros, tal como lo establecen los tratados y convenios más elementales en defensa de la niñez.
Los chicos no mueren por grandes plagas. Mueren por grandes negligencias practicadas por funcionarios de Salud y administradores que no cumplen con su deber.
Los chicos mueren porque hay gente que los mata con su negligencia. Esta afirmación no excluye al presidente de la República de turno. Tampoco a los jueces ni a los legisladores.
El mismo gobernador, tanto Solá como Scioli, deben ser los grandes acusados de estos innegables infanticidios, desde el mismo momento que abandonan la responsabilidad que los obliga a adoptar las medidas suficientes para evitar estas muertes.

Los grandes acusados que les siguen en orden de responsabilidad son los intendentes del Gran Buenos Aires y La Plata, por no imponer prácticas urgentes de atención médica a los infantes, con la misma energía y herramienta que se usan en tiempos de guerra para batir al enemigo.
Para Sola, Scioli, Bruera, y otros intendentes, junto con sus titulares de Salud, los números que aquí se consignan forman parte de una estadística que se olvida de inmediato y en nada preocupa a estos funcionarios, tan pronto los porcentajes son publicados en un medio y se da vuelta la página.
Pareciera que los funcionarios obedecen a la ley de la “reiteración y el machaqueo” en cualquier orden en el que apliquen sus sentidos, como única garantía de que evitarán al máximo el fallecimiento de un chico, sin excusas de ninguna índole, por supuesto, en los casos "evitables". Porque a todas luces estos casos no son tratados, se debe estimar que hoy fallecieron 6 chicos que no tenían que haber fallecido, y mañana habrá otros 6 chicos muertos en circunstancias similares.  Lector, atienda a esta cifra y extraiga sus propias conclusiones: en los próximos 30 días morirán en el Gran Buenos Aires y La Plata 180 chicos que pueden ser salvados si el gobernador Scioli declara ya la emergencia de guerra que corresponda para evitar -o tratar de evitar-, este catastrófico petit genocidio oficial.


Me pregunto qué ocurriría si cada día, los periodistas se imponen la consigna de “parar” a la salida de sus despachos al gobernador, a su ministro de Salud, a los intendentes y sus secretarios de Salud y los consultan con una sola pregunta. “Doctor, ¿cuántos chicos han muerto hoy en su juridicción?”
El funcionario podrá eludir, mentir, zafar, manipular la respuesta tantas veces como pueda sostener la falsedad de su “Indec” personal,  mientras va quedando “escrachado” ante la opinión pública por el paciente trabajo de los periodistas.  
A poco de andar, las verdaderas cifras de esta mortalidad infantil –unos 25 chicos diarios, según la Unicef, en el país- comenzarán a publicarse sin manipulaciones, porque las cifras pasarán del dominio oficial al dominio informativo. Los periodistas tendrán estos datos, cada día, en sus computadoras.
La cosa es “no esperar como ahora al Ministerio de Salud hasta mayo de 2009 para saber cuántos chicos y por qué causas han muertos en 2008”
Por supuesto, lo ideal sería que esta propuesta fuera aceptada por los colegas en todo el país y concretada en cada despacho vinculado a la vida y la muerte de los chicos. Creo que los resultados serían increíblemente sorprendentes.
El poder de la pregunta periodística sistemática ha sido probado mil veces y muy rara vez ha fallado en manos de profesionales convencidos de que están haciendo una nota muy cautivante.
Esta nota es “ver qué pasa de ahora en más, con la vida de tanto chico en riesgo, si cada día preguntamos a sus responsables cuántos se han salvado y cuántos se han muerto, hoy”.
Además, esa pregunta que ha bajado a tantos reyes de tronos muy difíciles: “¿Por qué?”.  

Teódulo Domínguez
Ex La Nación, Clarín, The San Diego Union, California

 
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