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Comenzó el Dr. Zin su guerra contra la mortalidad infantil PDF Imprimir E-Mail
sábado, 17 de mayo de 2008
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"La Nación" anuncia el plan del ministro de Salud
LA NOTICIA


La corresponsalía de “La Nación” de La Plata envió a la Redacción central, declaraciones del ministro de Salud bonaerense, Dr. Claudio Zin, donde éste dice que para enfrentar la mortalidad infantil en la provincia, resulta necesario "salir del egocentrismo hospitalario e implementar los médicos en territorios, que trabajarán en las salitas".
Agregó el funcionario que a partir de ahora, referentes del gobierno bonaerense se reunirán "cada dos meses con los secretarios de salud municipales para monitorear de cerca la mortalidad infantil, porque no es posible que discutamos la muerte de más de 3000 niños un año más tarde".
Dice el corresponsal que sobre las causas, el funcionario enumeró: "La pobreza, la coqueluche, el virus sincicial respiratorio y una serie de causas estructurales son las que matan a nuestros chicos, no el recrudecimiento de un virus cada cuatro años".
El Dr. Zin resolvió, además, “prolongar las residencias de los médicos pediatras por tres meses más, ante el advenimiento de enfermedades típicas de los meses más fríos del año, como bronquiolitis, bronquitis, neumonías y tos convulsa, que el año pasado causaron más de 200 muertes de chicos de alta vulnerabilidad social”.


EL COMENTARIO

Estimula toda medida tomada por el responsable máximo de la salud de la provincia de Buenos Aires, luego de conocerse 48 horas atrás que el Ministerio de la Salud registró un grave aumento del 8% de la mortalidad infantil, especialmente en el Gran Buenos Aires y La Plata.
En números, el aumento entre 2006 y 2007 fue de unos 250 casos mortales más, lo que llevó la cifra anterior a 3.531 infantes fallecidos por diversas patologías.
En otras cifras paralelas, estos guarismo significan que se mueren 10 chicos por día, 300 por mes, por lo tanto, unos 3.600 por año.
La prensa ha tomado estos datos y los ha expuesto al público, de manera que la gente sabe que en la provincia mayor del granero del mundo, en la Argentina que termina de exportar 30.000 millones de dólares en alimentos, se mueren 10 chicos por día sólo en el territorio jurisdicción del Dr. Claudio Zin.
Hasta hace pocos meses la responsabilidad total de esta realidad social fue del ex gobernador Felipe Solá.
Desde el 10 de diciembre último esta responsabilidad total de la muerte de 10 chicos por día ha pasado a manos del nuevo mandatario, Daniel Scioli.
Además de declaraciones y expresiones de deseo, no se conoce la estrategia de Scioli en cuanto a impedir la muerte de 6/7 de estos 10 chicos, según la reiterada estimación de los pediatras. Ellos dicen que si se tomaran las medidas necesarias, el 70% de las muertes de niños “puede ser evitada”. Es decir, de estos 10 chicos muertos, podría haberse evitado el deceso de 6/7 niños, si se hubieran tomado las medidas necesarias.
En otros términos, cada mes se mueren unos 180 pequeños porque no se toman “las medidas necesarias”.

Este es el punto de partida.
¿Qué hizo Solá para ratificar esta previsión durante sus 4 años de gobierno?
Poco y nada, porque ahora descubrimos que a Solá se le murieron 250 chicos más en 2007 en comparación con los se les murieron en 2006.
¿Qué está haciendo Scioli para llevar a la práctica la convicción de los pediatras?
Nada.

Su ministro de Salud, doctor Claudio Zin, termina de tomar algunas decisiones:
1. “Salir del egocentrismo hospitalario e implementar los médicos en territorios, que trabajarán en las salitas". Con este comentario muestra que no está de acuerdo con el “egocentrismo” en los hospitales. Además, anuncia que va a “implementar los médicos en territorios” y que “van a trabajar en las salitas”. No se advierte que vaya a evitar el 70% de las muertes que pueden ser evitadas. Porque estos chicos se enferman por múltiples causas donde una de ellas, la desnutrición, no ocurre solo por falta de hospitales ni de salitas, ni de médicos. Zin, en consecuencia, tendrá que hablar con Scioli y comentarle que “con lo mío, solamente, no alcanza”.
2. Otra de sus decisiones es que “se reunirán cada dos meses con los secretarios de salud municipales para monitorear de cerca la mortalidad infantil”. Si la intención es estar mejor informado sobre la realidad en los campos letales, y de allí obrar en consecuencia para evitar el 70% de los fallecimientos, el plan hace agua por todos los costados ya que tiene más agujeros que zonas invulnerables. En cuanto al razonamiento de que “no es posible que discutamos la muerte de más de 3000 niños un año más tarde", no se ve que solo discutiéndolo cada dos meses solucione algo.
En todo caso, si propone reunirse para conocer y tomar medidas, lo mejor que puede hacer el Dr. Zin es proponerle a Scioli que cada 10, 15 ó 20 días, no más, el gobernador  se reúna con todo su gabinete, porque la muerte de 10 chicos por días, no obedece sólo al “egocentrismo hospitalario” y a la solución integral del funcionamiento exitoso de las salitas.

Zin parece no advertir que la mortalidad infantil o infanticidio es un problema poliédrico que nace en el momento de la concepción generada por padres sanos, sigue con la asistencia médica suficiente para garantizar un embarazo normal de la madre y el cuidado máximo del feto; continúa durante nueve meses de vigilancia del estado tanto de la correcta alimentación de la madre como del bebé;  prosigue más adelante en otro proceso que según las normas médicas, aseguran un eficiente nacimiento; una nueva etapa de alimentación materna durante unos 6 meses para asegurar salud física y cerebral a ambos, y un proceso anual hasta los 5 años, de asistencia médica y social para que el niño no corra riesgo alguno de enfermedad o muerte, como tampoco de reducción de neuronas que disminuya su calidad de vida mental futura.     

Para lograr el tratamiento de madre e hijo, no alcanza dialécticas partidistas, rumbosos programas pegados en paredes de las salitas, paños tibios como respuestas ni remiendos improvisados gratuitos.
La medicina estatal debe cumplir las normas aprobadas por nuestro país en convenios internacionales, para asegurar a la madre y el hijo la salud a que tienen derecho por el solo hecho de formar parte de nuestra sociedad.
Naturalmente que, cuando Scioli y Zin enfrenten la solución integral de la embarazada y el feto, el nacimiento correcto y la infancia protegida, harán un gesto de impotencia y comentarán que así todo es imposible. Dirán que la cuestión es más compleja, con alimento chatarra en hogares paupérrimos, alimentación reducida en las escuelas convertidas en “comederos”; desocupación generadora de millones de pobres e indigentes, chicos que no asisten a la escuela y por ello no están vacunados, presupuestos misérrimos para la salud en las municipalidades …
Es decir, no es solo el hospital, el médico, la salita. Sin una estrategia integral de ataque al infanticidio, no hay solución. Ocurre que el Estado continúa  sosteniendo decenas de villas miserias donde la madre engendra en la mugre, el feto se desarrolla en ámbitos virósicos, el bebé nace flacucho, débil, infectados varios sistemas de su cuerpito y, en estas condiciones, tanto la madre como el chico ya comienzan a recorrer el inevitable camino a la enfermedad y la muerte.  
De aquí a las 3.531 muertes de infantes, durante 2007, es cuestión de llevar la cuenta todos los días y esperar que Dios se haga cargo de todo el paquete.
El señor gobernador, cuando llega a casa, tarde, cansado, y sube al dormitorio de los niños, siente una cálida felicidad al subir la sabanita hasta la orejita del pequeño.

Así mueren, actualmente, 10 chicos por día en el Gran Buenos Aires y La Plata. ¿Cuántos millares de chicos murieron así en los últimos 15 años?
Así muere un porcentaje inadmisible de madres y así están inundadas las salas de los hospitales con enfermos letales o pequeños pacientes con secuelas estigmáticas para el resto de toda su miserable vida.
En este escenario espeluznante y aterrado actual del Gran Buenos Aires y La Plata, Zin propone combatir el infanticidio haciendo una crítica mordaz al “egocentrismo hospitalario”, propone reunirse con médicos municipales cada dos meses y prolonga por tres meses la residencia de pediatras en invierno. Ya está. A esperar los resultados.
De esta forma, piensa Zin, si no se evita el 70% de las muertes, por ahí, se consigue un porcentaje menor, pero algo es algo, peor estaban los muertos con Solá.
A propósito señor gobernador, ¿cuántos chicos se han muerto hoy en su jurisdicción?

Teódulo Domínguez
Ex La Nación, Clarín, The San Diego Union, California

 



 
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