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La exportación de materia prima, sin valor agregado, sólo beneficia a un grupo grande de productores PDF Imprimir E-Mail
domingo, 17 de agosto de 2008

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El vocablo “commodity” ha venido a ser traducido al castellano como “materia prima” y su plural, genero femenino, se escribe “las commodities”.  Hay dos formas de usar el mismo significado.

Si un periodista quiere ser comprendido por los grupos de productores y todo el mundillo vinculado a estos negocios, utiliza el término “commodities”.
Si, por el contrario, el periodista pertenece a un medio informativo de públicos amplios, de gente a la que uno quiere llegar para ser comprendido de inmediato y sin vueltas de hoja, puede decir “materia prima” y nadie se molestará.
En el mundo de los productos, “materia prima” significa petróleo en bruto, oro en bruto, plata en bruto, soja en bruto, maíz, girasol, trigo, todo en bruto o con muy escasa intervención humana.
Por sus características físicas, estas commodities-materia prima pueden ser trasladas en diversos recipientes, tanques o bodegas,  y allí se observa que se cumple la ley física de “acomodarse al recipiente que lo contiene”.
Dentro de la ganadería, la carne, el cuero, la lana, se procesa en grandes cuartos, para enviar al exterior en la forma menos reducida y que implique menos gasto en tiempo y mano de obra.

No sólo las vaquitas son ajenas

Todo a granel, sin empaquetaduras, sin gastos extras, sin modificaciones, sin trabajo humano.
Sin valor agregado.
Esta es la cuestión: sin valor agregado.
Sin tratamientos, agregados, modificaciones, fragmentaciones, envases.
Sin mano de obra quiere decir sin dar trabajo a otras gentes.
El producto a granel, la materia prima sin tocar, se vende mucho más barata, con mayor facilidad. Sólo les conviene a los grandes explotadores de los productos nacionales.
El valor agregado de nuestra materia prima lo aplican en el extranjero.
Nosotros aportamos la materia prima. En el extranjero emplean millares de personas para utilizar múltiples materiales y accionar máquinas. Para obtener el producto final mueven otras industrias, compran otros materiales, contratan expertos y  obreros. Mueven otras economías, generan más cuentas bancarias, contratan más seguros, estimulan más alimentos y porque hay más gente con dinero en el bolsillo movilizan más industrias, comercios y buen pasar.
Todo este proceso, que se multiplica en el extranjero y nosotros generamos, lo perdemos en su totalidad. No es una gran pérdida. Es un suicidio colectivo. 
Nosotros aportamos la materia prima. Afuera, el valor agregado.
Nosotros vivimos en la desocupación. Afuera ocupación a full.
Los bolsillos argentinos, sin valor agregado. Los bolsillos extranjeros, con valor agregado.
Parte del petróleo se refina en el extranjero; el oro y la plata se convierten en piezas lujosas en el extranjero; la soja, el trigo, el maíz, se procesan en otros países.
La carne se trata en el extranjero; la lana sucia se lava afuera y luego se procesa en múltiples talleres extranjeros; con el cuero sin elaborar se fabrican calzados, carteras, prendas de vestir,  todo en Europa, Asia y otros continentes.

Con el cuentito de defender “la caja” estatal, se puede manipular un gran “chivo”

Los periodistas Diego Cabot y Carlos Manzini, de la Redacción de la Nación, publican hoy, domingo 17 de agosto 2008, un excelente comentario que titulan, precisamente “Corre riesgo la caja con la caída de las commodities”.
Tiene su miga el título y todo el comentario. Porque mientras simulan que están defendiendo “la caja” del Gobierno por los impuestos que no cobran a raíz del conflicto con el campo, en realidad su oscuridad no es suficiente para dejar en claro que la defensa es a los productores de las commodities.
Es imposible evitar una espontánea sonrisa cómplice con ellos, cuando dicen en el segundo párrafo: “Cuando suben las commodities, la billetera argentina sonríe”.
Esa falaz costumbre en “La Nación” de embarcar a todos los argentinos cada vez que hablan de unos pocos, vender una tesis que sostiene la Dirección y  luego usan los editorialistas como si hubieran “levantado” la estadística de otros medios del país.
La magia de la manipulación. Para manipular encuestas, sondeos, estadísticas en "La Nación" son magos de pecho. Dicen "los argentinos son ..." y luego confiesan que la encuesta la hizo una empresa contratada en varios puntos de la república, por teléfono y a unos 1800 consultados, de los cuales !vaya a saber uno cuántos son reales y cuántos puro macaneo!
La “billetera argentina”, corregimos a Cabot y Manzini, con el mayor respeto, no es la billetera de 40 millones de habitantes de la Argentina.
Cuando hablan de “la billetera argentina” están refiriéndose a “la billetera de los productores argentinos y extranjeros que generan materia prima”. ¿Por qué no lo dicen?

No son “la billetera argentina” una absoluta minoría de multimillonarios productores
 
Así como sostenemos que “si al campo le va bien, a todos nos debería ir bien”, reiteramos “bienvenidas las grandes cosechas que se exportan”.
Muy poca gente está en contra de las grandes siembras, de las grandes cosechas, de las grandes exportaciones.
En 2007 se exportaron 30.000 millones de dólares en exportación y no se ha leído que alguien se oponga a estas operaciones, en tanto dólares exportados.
Pero una cosa es generar materia prima y exportar materia prima, con lo cual la utilidad que brinda el suelo y recogen máquinas y peones pasa del lugar de origen al puerto, sin otros agregados que las gestiones administrativas, al puerto de recepción.
¿Dónde está la  transformación de materia prima en materia con valor agregado?
¿Adónde van a parar, sin valor agregado, los beneficios de la exportación nacional?

Me gustaría leer en el “menos malo de los diarios”, el que leo cada día, un mejor tratamiento de los grandes temas socioeconómicos.
Si Cabot y Manzini quieren defender a los productores, con el eufemismo de que “corre riesgo la caja”, sin decir quiénes son los productores, cuánto producto manejan y cuánto dinero global está en juego, la supuesta nota de interés público que encabeza hoy “Economía & Negocios” es un “chivo” monumental con permiso de toda la plana mayor del diario.
Si además del “chivo” el diario recordara que la aplicación de valor agregado a las “commodities” representa millones de pesos en sueldos agregados y con ello una mejor distribución de la riqueza interna, dos nuevos redactores podrían encarar una segunda nota que, esta vez, fuera de utilidad cierta a la gran mayoría de sus lectores.
A este país le sirve que se exporte el mínimo de commodities-materia prima.
Si así ocurriera, luego de firmar convenios con el mayor número de países a los que les convienen  adquirir productos argentinos manufacturados, los 4 millones de superpobres e indigentes que hoy sobreviven en la miseria y se mueren de hambre, obtendrían un trabajo digno, ganarían un sueldo respetable y, además, como están peleando los empleados de las dos telefónicas del país, tal vez conseguirían que les paguen el 2 o el 5% de las ganancias, según falló la Corte Suprema hace unos días en los caso de Telefónica y Movicón.

Sin valor agregado seguirán muriéndose en el país 10.000 chicos por año

Le conviene al país que 10.000 productores tengan más dinero en sus “billeteras argentinas”.
Le conviene al Gobierno que de estas gigantescas producciones entre en su caja más dinero por impuestos y retenciones.
Le conviene a los trabajadores, expertos y profesionales estar ocupados y ganar más dinero con la venta de millones de dólares de productos con alto valor agregado.
Cuanto más dinero tengan en sus billeteras millares y millones de personas, de todas las clases sociales, habrá más consumo, más riqueza colectiva y una mejor calidad de vida.
Es uno de los caminos para que no se “les” mueran de hambre 25 chicos cada día –unos 10.000 por año-, a la señora Presidenta, a los señores gobernadores, a los señores legisladores, a los señores intendentes y a los señores concejales.
A esta gente, los elegidos por el voto popular, “se les están muriendo” 10.000 chicos por año”.
No hay otros culpables, otros responsables en el país.
Los 10.000 chicos por año que se mueren de hambre y sus efectos, “se les mueren” a los que hoy, en este momento, están en el Gobierno.
Deben abrirse las instancias para que a estos inútiles se les inicien juicios políticos por incompetencia en el cargo y se allane el camino para la revocatoria de mandato.


Teódulo Domínguez
Ex La Nación, Clarín, The San Diego Union, California
 
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