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Un pragmático, Stephen Wheeler, aconseja al Gobierno las medidas que deben ser ejecutadas ya mismo PDF Imprimir E-Mail
viernes, 17 de octubre de 2008
Mariano Obarrio, de la Redacción de La Nación ha gratificado a sus lectores con dos notas sobre un hombre, no muy conocido por el público más numeroso y  que se ha insertado en la noticia con fuerza notable por medio de sus respuestas: Stephen Wheeler.
Británico, vive en la Argentina desde hace 10 años; se casó con una argentina, es autor de un best seller que tituló “Es la economía, estúpido”, parodiando a Clinton, y dice cosas que son para tener en cuenta y aplicar de inmediato.
En esta primera entrega, y sólo tomando la primera nota que escribió Obarrio, pienso que su entrevistado tiene razón en un 90%, lo que significa una altísima marca nacional.
Todos mis conocimientos de economía los aprendí de un profe que una vez dijo “la economía es la ciencia de la escasez” y para mí fue todo un descubrimiento.
La otra fuente donde abrevo es el sentido común y la intuición.

Una valiosa y eterna tercera fuente es mi esposa, quien toda la vida aplicó en nuestro hogar una regla de oro que nos permite comer cada día y no deberle nada a nadie: aquí no se gasta más de lo que entra.
Una cuarta y última fuente, que no me sirve de nada y no la tengo en cuenta,  la conforma el 95% de los autodenominados economistas que aparecen en los medios y jamás hablan de cómo aplicar y hacer real el manoseado concepto de la distribución equitativa de la riqueza. A los dirigentes y militantes no los cito, porque son una nulidad organizada muy consultada por la prensa argentina para llenar espacios que, una vez leídos, uno se pregunta por qué el periodismo le hace perder el tiempo a sus amigos lectores. Ahora Mariano Obarrio me pone delante a Stephen Wheeler, y se lo agradezco.

Una excepcional oportunidad para la Argentina


¿Qué ha dicho Wheeler?
En sus primeras declaraciones, 14.10.08, página 8 de “La Nación”, Wheeler puntualizó:
* La actual crisis internacional “es una gran oportunidad para la Argentina”.
Cierto, por múltiples razones, entre ellas que la exportación de otros 30.000 millones de dólares en alimentos, como en el año pasado, nos vendrían de rechupete.
* Sostiene que es un buen momento para tentar a los que tienen fondos fuera del país y repatriar capitales argentinos.
Tiene razón. Sin entrar en discusiones inútiles, la repatriación no debe ser para hacer beneficencia ni correr riesgos innecesarios. Se necesitan inversiones, trabajo, buenos negocios para los empresarios, mejores sueldos a todos los asalariados, mensualizados y contratados, y luego exportar todo lo que se pueda exportar, hasta el último envase. Tenemos buena mano de obra, gente joven en las empresas, creadores, precios muy competitivos y el mundo está hambriento. ¿Hay que explicar algo más?

No a la materia prima; sí al valor agregado


* Dice Wheeler en su libro “Es la economía, estúpido” que la emisión monetaria y el déficit fiscal son útiles y no generan inflación si se canalizan hacia la oferta, la producción industrial, con alto valor agregado local y a la obra pública en infraestructura, explica muy puntillosamente Mariano Obarrio.
Mi sentido común me dice que Wheeler tiene razón, aunque los faraones de la teoría del plano poliédrico siempre encuentran un pelo en la leche y un periodista que les facilita espacio para sus fruslerías.
Toda la exportación a granel, sin valor agregado, es absolutamente idiota, aunque manipulada por especuladores muy hábiles.
No es lo mismo exportar soja a granel, que venderle a China, la India, Rusia, etc. millones de litros de aceite de soja. No es lo mismo pagar a un millón de “jefes de hogar” 160 pesos por mes que rehabilitar un ramal ferroviario y abonarle a cada obrero 3.000 pesos por mes por 8 horas de trabajo diario. Un ex jefe de hogar que gana 2000/3000 pesos por mes ya no tiene necesidad de enviar a sus hijos a los “comederos” estatales y alimentarlos  con “chatarra”. Un niño que deja de ir a un “comedero” estatal es un delincuente en potencia menos, un enfermo potencial menos, un estudiante frustrado menos, un sobrepeso menos. Insisto, Wheeler tiene razón.

Hacer circular el dinero, no trucarlo en commodity

* Otra de las ideas de Wheeler se apoya en la teoría keynesiana de que la circulación de dinero en una economía real, no virtual, es multiplicadora de riqueza “porque su velocidad es cinco o seis veces mayor que en las inversiones financieras o inmobiliarias”, trascribe Mariano Obarrio.
Tiene razón Wheeler.
Si no entendí mal, no es lo mismo traficar con dinero y la usura, que generar riqueza real y hacerla circular.
A ver. Si el magnate de la soja, ilustre y magnánimo Gustavo Grobocopatel, de Los Grobo, gana  con sus “pools” de soja 1.000.000 de dólares y sale a la calle a consumir para dar satisfacción a sus necesidades de todo tipo, no deja de ser un vulgar y exquisito consumidor. Si en un pueblo de 10.000 habitantes el único que consume es un Grobo, gente que no gasta y come,  pueblo que cierra.
Pero si Grobo adoptara la conducta de comensal en uno de sus restaurantes preferidos y dejara en la mesa la proverbial propina del 10% al mozo, lo mismo debería hacer con sus 1000 auxiliares –profesionales y peones-, gratificándolos con un 10% de sus ganancias. Con un adicional común de 100.000 dólares en sus mochilas, estos mil colaboradores del Grobo volcarían en la economía de sus pueblos 100.000 dólares. ¿Hay que explicar qué ocurriría?  Gente que gasta y consume, pueblo para rato.
En principio, no alcanzo a ver qué gustos dejaría de darse el Grobo con 100.000 menos en sus bolsillos. Sí veo, en cambio, qué ocurriría en cada hogar de quienes generan la suma de acciones que luego le permite al Grobo ganar un millón de dólares.
Si esto es lo que sugiere Keynes y recomienda Wheeler, estoy de acuerdo con los dos.
Si no es así, permítanme sugerirlo.  
No es importante decirlo. Para eso están los candidatos y economistas.
Es importante pragmatizar la idea: repartir la torta con equidad y justicia, porque el cumpleaños debe ser la fiesta de toda la familia, no sólo del dueño del fósforo y  las velitas.

Los 3 grandes temas de Wheeler + dos insoslayables

* Wheeler, dice Mario Obarrio, recomienda apostar a 3 grandes temas: producción de alimentos, energía e infraestructura.
No es suficiente, pero sí importante.
Hay que añadir instrucción pública de alta calidad, a cargo de docentes por concurso y muy bien remunerados, gratuita en primaria y secundaria, pero con créditos económicos en la enseñanza universitaria a extranjeros y estudiantes de clase media y alta.
Otra: declaración de guerra total a la desnutrición, morbilidad y mortalidad de madres y niños, así como los efectos futuros en el cerebro del niño que nace con graves daños neuronales.
A pesar de estas realidades altamente negativas, recordemos que el año pasado exportamos 30.000 millones de dólares sólo en alimentos.
Por esta razón y otras similares,  hoy el tsunami estadounidense “mató” a las economías europeas y asiáticas y a la Argentina le está tocando la parte más suave de la ola.

Los Kirchner juegan de empresarios, mientras no
canalizan acuerdos para removilizar la producción

La señora presidenta, además de ufanarse –con fuertes razones-, en que los yanquis que dan consejo a la Argentina necesitan aplicarlos en su propia casa, debe olvidarse por un instante de sus reacciones hepáticas contra la Sociedad Rural y “el campo”, invitarlos a dialogar y facilitarle todo lo que sea imprescindible para que hagan lo que saben hacer: explotar la riqueza agropecuaria al mango.
Ha llovido bastante, la tierra está esperando como una mujer que quiere ser madre, las máquinas y la gente deben accionar a todo tren.
A sembrar y ordeñar. A ganar dinero con otra exportación record.
El mundo está esperando el producto argentino para que no mueran de hambre millares de seres humanos.
¿Impuestos sobre la exportación? ¿Retenciones? ¿Estas son las grandes razones para esterilizar los vientres de la tierra y los animales?  
Termine el Gobierno con viejos rencores tangueros, mientras crean los Kirchner una incompatible empresa consultora  y compran tierras en Calafate por 50.000 para venderlas a un grupo chileno en 3.000.000 de pesos, más grotesco todavía.

El matrimonio estatal en estado de shock no reacciona
y la Argentina está perdiendo otros 30.000 millones de dólares


Hay que operar rápidamente para que la Argentina no pierda, otra vez, una de las oportunidades más extraordinarias que se le puede presentar a un gobierno y a una república, mientras las grandes potencias están llorando la pérdida de miles de millones de dólares y euros en caída libre.
Si la Presidenta deja pasar unos días más, no un mes o dos, todo el andamiaje económico actual se puede venir al suelo y nos convertiremos, nuevamente, en los grandes idiotas del planeta.  
Si no se achican, ya mismo, las grandes brechas del sinsentido, como generar alimentos diarios para 300 millones de bocas y dejar morir a 25 chicos por hambre, por día, la Presidenta y los grandes empresarios se convierten en infames asesinos virtuales.
Nadie los llevará a proceso y los condenará a perpetua, porque la ley está hecha por ellos y para beneficiarlos, pero que se merecen morir de hambre en una celda,  no cabe la mínima duda. Por muchísimos menos en Esparta y Atenas a los culpables de estos delitos actuales en la Argentina le aplicaban una de las dos penas clásicas: muerte o destierro.
 
Uno de los grandes países del mundo, en manos incompetentes

* Wheeler le dijo a “La Nación” que “el primer mundo está quebrado, porque el 90% del dinero es virtual y sólo el 10 es real”.
Añadió: “La fortaleza de la Argentina es que hay más dinero real que virtual”.
Enumeró, además, las grandes virtudes de este país y que sólo un zoquete puede poner en duda: buen clima, el suelo, la capacidad de producir alimentos, la escasa población, y la séptima extensión de tierra en el mundo.
Estas son, para el empresario inglés, “la clave del país  más poderoso del mundo”.
Tiene razón Wheeler. Sólo los que han vivido en el patio de atrás y ni siquiera han salido al camino para ver pasto, ignoran que la Argentina en uno de los mejores países del mundo, por múltiples razones.

 


La falla deliberada de los Grobo y los Wheeler

Me hubiera gustado que el experto británico-argentino no cometiera el mismo error de todos los grandes sofistas de la economía local, cuando hablan de teoremas, números, encuestas, estadísticas y fórmulas milagrosas, pero nunca proponen cómo repartir la ganancia de manera justa y equitativa.
Mucho menos explican cómo se hace o cómo se podría hacer para elevar el status y mejorar la calidad de vida de cada habitante.
Tampoco Wheeler habla de distribuir la ganancia empresaria entre los hacedores reales, no virtuales, de la riqueza diaria,  aquellos que generan la multimillonaria  renta que sólo embolsillan unos pocos porque les tocó en suerte estar en la cúspide del poder político o económico.
Si Wheeler, poderoso empresario de la construcción de camiones mexicanos en el país, nos dijera que su personal, como el mozo del restaurante, recibe un 10% de la ganancia, además del sueldo habitual, ya lo estaría destacando para que la iniciativa se multiplicara y fuera agregada a la tabla de valores que le permita a este país salir del segundo puesto.
Tengo entendido que no lo hace, con lo cual su discurso tiene una lamentable fisura contradictoria y, en consecuencia, Wheeler no es distinto a los Grobo, la Sociedad Rural y los “revolucionarios” De Angeli, Buzzi y el resto de los productores que se apropian del vocablo “campo” con criterio inmoral y monopólico.
En esta cuestión, por el momento, Wheeler no tiene razón, no tiene respuesta y no tiene consejo para los Kirchner. 


 
Teódulo Domínguez

 
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