 Talentoso y trasgresor Michael Moore Entre los 60 millones que votaron a Barack Obama se encuentra el documentalista Michael Moore.
Si alguien merece sentirse feliz por esta elección de la mayoría estadounidense es Michael Moore. Pocos en USA como él han hecho tanto para hacer conocer la realidad norteamericana, tal como la sufren millones de pacientes de ese país, con el sistema cruel y explotador de la medicina en todas sus manifestaciones. Caer enfermo en EE.UU no es fácil. La difusión mediática de la silla eléctrica en las prisiones de USA, es la imagen más impactante que tiene la gente de la pena de muerte. Como ocurre en la Argentina con las muertes infantiles, donde los medios dedican carradas de espacios audiotelevisados y páginas a hechos policiales traumáticos, mientras la muerte de unos 25 chicos por hambre cada día no merece un mínimo recuadrito, también en los Estados Unidos la pena de muerte atrapa la mente del razonamiento fácil y hace pensar que Guantánamo y sus torturas son los grandes ejemplos del padecimiento en esa nación.
Una pena de muerte que nadie advierte
La pena de muerte en USA, más desopilante e ignorada es la de la gente mayor que cae enferma. Son millones de muertes de millones de ancianos pobres y de clase media a quienes el siniestro y depravado sistema de salud les aplica esta sanción como si fueran delincuentes insanables. Los periodistas norteamericanos, con algunas mínima excepciones, no se ocupan de esta realidad porque sus medios cobran muchos millones de dólares en publicidad y atacar a un sanatorio o un laboratorio es atacarlos a todos. Cuando Marlon Brando caracteriza a uno de los jefes más perversos y calculadores de la mafia en New York, hace pensar en el capo di tutti gli cappi. Es un nene de pecho al lado de la mafia de la salud norteamericana, junto con el Congreso y el presidente Bush. Me pregunto qué podrá hacer Obama frente a los dos ejércitos más poderosos de la Tierra y que, precisamente, habitan los Estados Unidos: la explotación de la enfermedad y la industria armamentista.
El talentoso aporte de un documentalista trasgresor
 En su último documental Michael Moore tuvo el coraje de exhibir la industria de la salud en su película, “Sicko” y a partir de allí millones vieron que sus quejas, sufrimientos, aparecían en un film de difusión internacional. Es que Michael Moore, como pocos, traspuso la frontera de su país y fue a Canadá, Gran Bretaña, Francia y otras sociedades para comparar el tratamiento de la salud en el extranjero. Les reveló a millones de norteamericanos, no sólo a los “homeless” y los “wetbacks” que el mentiroso “sueño americano” no era más que una farsa sangrante y tenebrosa en el campo de los sanatorios, laboratorios y, en consecuencia, con la famosa tarjeta “social security”. La “social security” es comparable a los extraordinarios préstamos hipotecarios que hicieron estallar Wall Street: comienzan por ser muy baratos al principio y extremadamente caros a medida que pasa el tiempo. Para un joven la “social security” es muy barata. Para un anciano, la “social security” es la estafa más vergonzante que puede imaginar un cerebro humano.
Una anciana representativa del universo patológico estadounidense
El testimonio de una anciana clase media a un cronista de “The San Diego Union” fue terminante: “Tengo cáncer. Mi “social security” no sólo es muy cara sino que me cubre muy limitados servicios médicos y de laboratorio. Casi todo lo debo pagar yo. En este país el Estado que sostiene la “social security” le dice a usted con todas las letras que “la salud es el bien más valioso que uno tiene y hay que pagar lo que sea para atenderla”. Al mismo tiempo, si la tarjeta no le cubre un servicio porque el sistema le va quitando descuentos a medida que mi edad avanza, el Estado le dice “venda el televisor”; más tarde le dice “venda el coche”; luego le recomienda “venda la casa”; cuando usted vendió la casa y ya no tiene dónde morir, ahí el Estado le dice “ahora la atiendo yo” y la interna en un sanatorio donde también le reducen los estudios y medicamentos hasta que usted se muere y a nadie le importa de qué murió” Michael Moore muestra en “Sicko”, cómo los ancianos que “sobran” en varios sanatorios, porque no son rentables al negocio, son echados del edificio a la calle. Moore filmó a varios ancianos en la calle, cubiertos con su precaria ropa de dormir. Millones de enfermos, de toda edad y gravedad, están padeciendo este sistema del “American dream”, ahora aparece Obama, derrota al sistema con Bush y los republicanos adentro y Michael Moore exclama “Pellízquenme”. No lo puede creer.
Los periodista sólo escriben o hablan, no votan; es el voto ……
No es que el millonario padecimiento de la salud americana se vaya a corregir de inmediato. Es que Obama ha prometido ocuparse del gravísimo desamparo a que están sometidos los norteamericanos en cuanto a salud y esto sólo es para sentir que la prédica, lucha y vocación de MM por el colosal temario de la salud explotada, puede entrar, por lo menos, en la agenda de las grandes cuestiones de ese país. No es poco el éxito de Michael Moore: ser escuchado y su denuncia tenida en cuenta. En términos generales, los periodistas poco y nada cambian los defectos y problemas de una sociedad. Un estudio pormenorizado de las grandes campañas, de los títulos “catástrofes” en las cabezas de los más leídos y pequeños periódicos, de las monotemáticas producciones en films y videos sobre droga, delincuencia, seguridad, etc., este estudio mostraría que el periodismo no cambia prácticamente nada, no influye en nada, no crea leyes, no modifica la estructura mental ni política de nadie, desde el mediocre concejal hasta el encumbrado presidente. Se ufanan algunos periodistas de sus exitosos resultados y es posible que haya algunos pequeños triunfos circunstanciales. Pero en los grandes problemas de la sociedad como * hacer meter presos a los corruptos de cada gobierno, * reducir al mínimo la criminalidad, * aumentar la calidad de vida de la gente con más trabajo y eficiencia estatal, * eliminar la mortalidad infantil, * pagar a los docentes sueldos sobresalientes y elegirlos por concurso, * revocar el mandato por vagos e inútiles de los elegidos, * aumentar la calidad del voto ciudadano para dejar de elegir incompetentes y presuntos corruptos, * lograr la distribución equitativa de las ganancias en los salarios y sueldos de la gente por aplicación del Art. 14 bis de la Constitución Nacional, en estos grandes temas, la incidencia del periodismo no pasa de 2 ó 3 puntos en una escala de 0 a 10. En este puntaje me incluyo porque a mí me ocurre lo mismo.
El periodista expone, el ciudadano vota, y que se haga cargo
La explicación no es tan complicada: los periodistas exponemos los hechos, las declaraciones, las ideas, la experiencia e iniciativa ajenas. Los que votan son los ciudadanos. Los que deciden no son los periodistas con sus carretadas de líneas gráficas o audiovisuales. Los que votan son los lectores y también los que no leen una línea o no escuchan la radio, ni ven la tv. Si en USA votan republicanos o demócratas, que se hagan cargo de sus decisiones. Desde el 2000 está Bush en la Casa Blanca: lo puso el 26% del 50% que fue a votar, porque el restante 50% se quedó en su casa, no fue a votar. Así les fue y que se hagan cargo, sin chistar. Ahí están los resultados, en los medios, expuestos por el periodismo. Lo mismo cabe decir a los votantes de cada país, incluida la Argentina: se recoge lo que se siembra y a otra cosa. Si se han sembrado mentiras, fraudes, a sabiendas, no cabe esperar una buena cosecha de verdades, obras, soluciones, trabajo y dinero, para mejorar la calidad de vida. Como dice un poema “No llores, que no des pena/ que eso es lo que mereces/ tu vida no ha sido de hombre/ sino la de un mequetrefe/ … al final de tu camino cuando ya no tienes fuerzas/ como a vulgar milagrero/ me preguntas que sugiero/ pues te respondo, hombre/ te respondo/ jódete”. td El primer comentario de Moore en la nueva era de los Estados Unidos
En un comentario que firma Michael Moore y que millares de medios han reproducido, se lee el comentario de este desgarbado, desprolijo, honesto y talentoso hombre de la documentación informativa, ejemplo de periodistas y estudiantes de la mal llamada “mass communication”.
Pellízquenme por Michael Moore *
“¿Quién, entre nosotros, no se ha quedado sin palabras? Las lágrimas fluyen. Lágrimas de alegría. Lágrimas de alivio. Una asombrosa, apabullante avalancha de esperanza en un tiempo de profunda desesperación. En una nación que fue fundada sobre el genocidio y luego construida sobre las espaldas de esclavos, fue un momento inesperado, perturbador en su simplicidad: Barack Obama, un hombre bueno, un hombre negro, dijo que traería el cambio a Washington y a la mayoría del país le gustó la idea. Los racistas estuvieron presentes durante la campaña y en el cuarto oscuro. Pero ya no eran más mayoría y veremos cómo se apaga su llama de odio a lo largo de nuestra vida. Hubo otra importante “primera” noche. Nunca antes en nuestra historia había sido elegido presidente durante un tiempo de guerra un candidato antibélico confeso. Espero que el presidente electo Obama recuerde eso cuando tenga que considerar expandir la guerra en Afganistán. La fe que tenemos ahora se perderá si se olvida el tema principal por el cual derrotó a sus colegas demócratas en las primarias y luego a un gran héroe de la guerra en la elección general: el pueblo de Estados Unidos está cansado de la guerra. Harto. Y el martes su voz fue fuerte y clara. Han pasado 44 inexcusables años desde que un demócrata que se postula para presidente recibió sólo el 51 por ciento de los votos. Eso es porque a la mayoría de los estadounidenses no les gustan los demócratas. Los ven como que pocas veces tienen las agallas para hacer el trabajo y defender a los trabajadores que ellos dicen que apoyan. Bueno, acá tienen la oportunidad. Se les entregó, vía un público votante, en la forma de un hombre que no es uno cualquiera del partido, no es un burócrata de por vida. ¿Se convertirá ahora en uno de ellos o los obligará a ser más como él? Rogamos que sea esto último. Pero hoy celebramos este triunfo de la decencia sobre el ataque personal, de la paz sobre la guerra, de la inteligencia sobre la creencia de que Adán y Eva montaban dinosaurios hace apenas 6000 años. ¿Cómo será tener un presidente inteligente? La ciencia, desterrada durante ocho años, volverá. Imaginen apoyar a las mentes superiores de nuestro país mientras ellos se dedican a curar enfermedades, descubrir nuevas formas de energía y trabajar para salvar al planeta. Ya lo sé, pellízquenme. Podremos, posiblemente, ver también una refrescante apertura, ilustración y creatividad. Las artes y los artistas no serán vistos como enemigos. Quizás el arte sea explorado para descubrir las más grandes verdades. Cuando Franklin Delano Roosevelt ganó la presidencia con una victoria aplastante en 1932, lo que siguió fue Frank Capra y Preston Stugis, Woody Guthrie y John Steinbeck, Dorothea Lange y Orson Wells. Toda la semana estuve inundado por los medios que me preguntaban: “¿Gee, Mike, qué vas a hacer ahora que Bush se fue?”. ¿Se están burlando? ¿Cómo será trabajar y crear en un ambiente que alimente y apoye el cine y las artes, la ciencia y los inventos, y la libertad de ser lo que uno quiere? ¡Miren cómo florecen mil flores! No tenemos demasiado tiempo. Hay mucho trabajo por hacer. Pero ésta es la semana para que todos nosotros nos deleitemos en este gran momento. Sean humildes. No traten a los republicanos en sus vidas en la forma en que ellos los trataron los últimos ocho años. Muéstrenles la gracia y la bondad que irradió Barack Obama a través de toda su campaña. Aunque le dijeron de todo, se negó a rebajarse a la cloaca y devolver la suciedad. ¿Podremos seguir su ejemplo? Sé que será difícil. Quiero agradecer a todos los que dieron su tiempo y sus recursos para que esta victoria ocurriera. Ha sido un largo camino y se le ha hecho un enorme daño a este gran país, sin hablar de los muchos que perdieron sus puestos, quebraron por las cuentas médicas o sufrieron porque alguien querido era enviado a Irak. Ahora trabajaremos para reparar este daño, y no será fácil. Pero ¡qué manera de empezar! Barack Hussein Obama, el 44º presidente de los Estados Unidos. Guau. Seriamente. Guau.
* www.michaelmoore.com. |