Rubén Domínguez (Nueva York, corresponsalía; email:
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) 
El
New York Post del martes pasado, (feb. 24, 2009), determinó que la designación de
Timothy Dolan como nuevo arzobispo de Nueva York, era más importante que la disculpa que le debía al presidente Obama por la vulgar caricatura publicada el 18 de febrero último donde lo comparó con un primate al que le dispara un policía mientras otro le comenta: "
van a tener que buscar a otro para redactar el nuevo paquete (de medidas) de estímulo (económico)".Murdoch no sólo tardó casi una semana en publicar su cuasi-retractación en forma de "declaración" sino que priorizó en la tapa del NYP --
con la volanta "Conozcan al nuevo arzobispo divino de Nueva York" y el título "Godsend" que se puede traducir como "Regalo de Dios" --, el interés de 2 millones de feligreses católicos apostólicos romanos en un área con un sinnúmero de etnias y fe religiosas y una población negra considerada financieramente la más importante de los Estados Unidos.
Este grupo --
según el último censo del 2002, tiene 98.076 empresas, mueve anualmente 5.115 millones de dólares, duplica los valores de Chicago (IL) y casi quintuplican los de Los Angeles (CA), Houston (TX) y Detroit (MI) --, junto con otros sectores, consideraron e interpretaron al dibujo de
Sean Delonas como ofensivo, racista y hasta de posible instigación al asesinato del presidente Barack Obama.
El reverendo Al Sharpton sin pedir la renuncia de los editores y del dibujante, sino una "reprimenda" para "el editor y el dibujante", dijo que no se sintió "satisfecho" por la declaración de Murdoch y continuó su pedido de boicot de lectores y anunciantes a News Corp. Además pidió de una investigación de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) sobre "una (posible) violación de los requerimientos de los estatutos". Sharpton consideró que la ofensa del Post no fue sólo a la comunidad negra sino también "a aquellos con decencia humana", dijo.
La disculpa de Murdock se hizo con un recuadrito a dos columnas comprimidas a pie de página donde casi no entra ni su firma. Con el título en fondo negro "Statement from Rupert Murdoch" (Declaración de Rupert Murdoch) el diario New York Post publicó, como a desgano, en la página 2 la noticia.
Es evidente que con el título "Statement" en lugar de "Apology" (disculpa) Murdoch trató de bajar el tono de la disculpa hecha a regañadientes. Como dice una frase judía, "si vas a comer cerdo, no lo hagas a escondidas; Dios te va a ver de todas maneras".
La disculpa no fue a la sección del matutino con el nombre registrado "Page Six" (Página Seis) como tampoco lo fue el editorial del Post publicado el 19 de febrero último que quedó relegado al tercer y último puesto con un despectivo título "Esa caricatura".
Esta vez Murdoch tardó casi una semana en lograr redactar 38 líneas de columna --
y como me dijo un colega de Kansas --, con la posible ayuda de algunas patadas en su "humanidad" proveniente de algunos "compañeros de cuarto" en ese edificio "Estratósfera" de la "avenida Magnates" que vieron tambalear algunas de sus estructuras.
"Vos lo iniciastes, vos lo arreglás", fue quizás la sugerencia que recibió.
Una de esas señales quizás sea la razón por la cual decidió parafrasear al presidente
Harry S. Truman con la leyenda que éste tenía en su escritorio de la Casa Blanca en 1945:
"The Buck Stops Here!", diciendo
"The buck stops with me", con lo cual indicó que toda la responsabilidad recae en él y que no se debe culpar a nadie más que a él.
El martes mientras el Post en su página de Internet (
www.nypost) registraba casi 250 comentarios, el New York Times (
www.nytimes.com) estaba cerca de duplicar ese número.
La declaración de Murdoch dice:
"Como presidente del New York Post, soy finalmente el responsable por lo que se imprime en sus páginas. El tema se frena conmigo.
"La semana pasada, cometimos un error. Publicamos una caricatura que ofendió a mucha gente. Hoy deseo personalmente pedir disculpas a cualquier lector que se sintió ofendido, e incluso insultado.
"En los últimos dos días, he hablado con un número de personas y ahora puedo entender mejor el daño que esta caricatura ha causado. Al mismo tiempo, he tenido conversaciones con editores del Post sobre la situación y les puedo asegurar --
sin lugar a dudas -- que la única intención de esa caricatura fue ridiculizar una pieza de legislación mal escrita. No fue concebida para ser racista, pero desafortunadamente, fue interpretada por muchos como tal.
"Todos nosotros tenemos una alta estima por los lectores del New York Post y les prometo que buscaremos estar más sintonizados con las sensibilidades de nuestra comunidad".