| La realidad sanitaria es inquietante en Arturo Seguí |
| martes, 29 de enero de 2008 | ||
![]() Salita de Arturo Seguí * La mayoría ingresa el agua a su casa con mangueras * Falta o exceso de presión en la red oficial de agua * No hay presencia sanitaria preventiva * Embarazadas y chicos a más de un km del único centro de salud * Sin guardia médica nocturna, sin ambulancia permanente * Un operativo prolijo, fugaz y al mejor estilo “marketing” Marcos me responde “a mí se me murió un chico” y me deja pasmado. Ando en busca de casos graves, pero no estoy preparado para escuchar que “a mi se me murió un chico”. No es un caso frecuente. Pero grave. Lo debo tratar en otra nota. Adelantemos, empero, que Marcos culpa a la mala asistencia que recibió su hijo Lautaro, de 6 meses, tres años atrás, quien fue atendido allí y murió 20 días después en el Hospital de Niños de La Plata. Es un caso excepcional, repito, pero también advierto que recién me entero y la pregunta “de taco” que me hago es ¿cuántos chicos murieron en Seguí en los últimos años y el periodismo no fue informado? A falta de caños, buenas son mangueras ![]() Lucas Alejandro y su mamá, en la sala de Segui Si mi presunción era cierta los chicos seguían expuestos a las más conocidas y peligrosas enfermedades gastrointestinales, como la muy común diarrea infantil. En este caso el trabajo formidable de hombres y mujeres cooperativistas que durante dos años habían cavado kilómetros de zanjas para depositar en el fondo los caños conductores de líquido potable, había sido en vano. Me posicioné en la calle 144 bis entre la 156 y 157. A partir de allí, a golpear manos, saludar y hacer las preguntas de rigor a madres y chicos. El recibimiento es muy cordial y las respuestas espontáneas. No hay traumas en este registro, pero la realidad general, 16 años después de gobierno alakista-justicialista-duhaldista-menemista-kirchnerista, muestra los flecos en colores turbios de la pobreza innecesaria y subleva al espíritu más indiferente. La gente, por el contrario, no advierte siquiera que tiene derecho ciudadano a vivir con mayor dignidad y su comentario, como el que se registra en provincias, es de inaceptable resignación. Su dios los obliga a poner la otra mejilla, cada día, a cada hora. Las casillas aquí son muy modestas aunque en tierras parceladas; no se trata de un amontonamiento de casuchas, la clásica “villa”. ![]() Alexander llegó un mediodía, con fuertes convulsiones, sus parientes gritaban "está muerto", pero una pediatra lo recuperó, fue enviado al H. de Niños de La Plata y hoy está vivo en su pueblo En todos los casos, una simple manguera de plástico, negra o en colores. Una manguera expuesta, que pisan los chicos, que vivorea según el destino que le hayan marcado. Este recurso, dentro de su precariedad, comenzó a mostrar aristas negativas. La manguera suele ser corta, en algunos casos, y el agua ni siquiera llega a la vivienda. En otros ejemplos es más larga y alcanza la cocina. En la mayor parte de los casos la manguera no asciende a los tanques para crear un depósito de agua y usar el líquido a partir de esta reserva diaria. En realidad, las viviendas carecen de tanque como depósito de reserva, para regar la quintita inexistente, para “ducharse”, para aumentar la higiene del hogar. “Es inútil” me dice Daniel, remisero, “porque la presión no es suficiente y no llega al tanque”. Otro problema de la provisión consiste en que la presión no es constante. “Algunas veces sólo nos entra unas gotas; puede ser un rato, varios horas y varios días”, me dice Juan, con una pequeña verdulería en 414bis y 156. Les pregunto a Juan y a Verónica qué beben sus chicos cuando no hay agua potable en la manguera. La respuesta es la temida: agua de pozo. Pero me advierte Juan que el pozo de agua no está cerca del pozo negro, “ni mío ni del vecino”. Esta es la cuestión. Cuando se produce una gastroenteritis, o se advierte la presencia generalizada de diarrea infantil, es muy probable que el agua bebida provenga de un pozo, propio o del vecino. La ventaja de la manguera es que, de esta forma, los consumidores no pagan nada, por el momento. Si tuvieran un medidor en regla, lo mínimo a pagar a la empresa serían 30 pesos, unos 10 dólares, y no todos cuentan con este dinero. ¿Vale de algo reflexionar y proponer medidas? El balance de esta breve consulta al sector más pobre de Arturo Seguí, queda resumido en varias reflexiones, a las que les espera un saco roto, una carpeta última, o un cajón sin fondo.
* Absa es la responsable de esta explotación y debe ser obligada a crear y recrear las condiciones de una provisión correcta y sin fallas. Hay pozos maestros habilitados, las cañerías llegan al fondo de Seguí, pero los caños estallan por exceso de presión o no proveen de líquido por falta de presión. * El gobierno municipal debe enviar visitadores para hacer un relevamiento total de esta cuestión. Analizado el problema debe conceder créditos muy blandos y a largo plazo, para incorporar una red interna que incluya un tanque y la posibilidad de que, además del consumo normal y diario, los ocupantes se “duchen” con naturalidad, como en las viviendas del “viejo Seguí”. * Es necesaria la presencia de visitadoras sociales y hacer un estudio más profundo de la realidad infantil y materna. Hay una mayoría de padres que vacunan a sus hijos, los envían a la escuela, no manifiestan enfermedades. Los enfermos o aquellos que necesitan “refuerzos” o partidas de leche, están obligados a concurrir a la única “salita”, la Nº 11, ubicada a unas 14 cuadras de las últimas viviendas. Hay chicos sin vacunar, otros que no comen lo suficiente o lo correcto. Hay familias indigentes, padres y chicos indigentes. Sus rostros muestran las huellas de la pobreza, por infraalimentación, por no contar con trabajos estables, bien remunerados y suficientes para una vida digna. De hecho, dos centenares de chicos se alimentan a medias en un comedor de la única escuela primaria de la localidad. ¿Por qué? Porque sus padres no tienen trabajo y nadie en el Gobierno se ocupa de crear trabajo digno y bien remunerado para ellos. El Gobierno sólo les ofrece migajas llamados “planes jefes de hogar” con el doble propósito de “usarlos” con sobornos y chantajes cada vez que aparece una elección de autoridades. * El reciente operativo realizado por la secretaría de Salud municipal de La Plata fue mezquino, breve –duró dos horas y media-, perezoso, acomodado a sus integrantes y al mejor estilo “marketing”, y utilizó la estrategia de los tiempos del proceso militar: los pacientes fueron “invitados” a ir a la “salita”, en lugar de trasladar la batería de profesionales y auxiliares con sus bonitos uniformes celeste, azul y verde, a las mismas viviendas, a un kilómetro de la “salita”. Según una enfermera de la “salita” sólo fueron vacunados 10 chicos, mientras un miembro del operativo respondió que fueron 18. Además, fue tratada una sola embarazada y en este ilustrativo número no hubo discusión. * Existe una información muy confusa y dispar en cuanto a las embarazadas. Es cierto que un buen número de ellas acude a la “salita” y son bien asistidas, medicadas y aconsejadas, pero no se sabe cuántas son en el total de Seguí; no todas comienzan el examen ginecológico en tiempo; no se sabe si se tratan, todas, con regularidad. Como la “salita” y sus profesionales no van “al fondo de Seguí”, el brazo de este servicio es corto, incompleto y expone a riesgos a embarazadas ignorantes o negligentes. Con ello arriesgan la vida fetal del bebé y de los primeros días de su nacimiento. Arriesgan, además, la preservación neuronal que les asegure a sus chicos una vida cerebral sin problemas ulteriores. Tal vez para agilizar estas urgencias es aconsejable que el cargo de secretario de Salud, en lugar de ser ejercido por un odontólogo y el de sub por un bioquímico, debieran ponerse en manos de médicos generalistas con alta preparación en organización hospitalaria. La Universidad está allí cerca. No hay que ir muy lejos. Teódulo Domínguez Ex La Nación, Clarín, The San Diego Union, California |
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