| La muerte de Lautaro y su certificado de defunción |
| miércoles, 30 de enero de 2008 | ||
![]() Lautaro, unos días antes de la fiebre e internación Para la ley, el legislador, el funcionario de Registro Civil, inclusive el médico que certificó este fallecimiento, testimoniar que un chiquito de 6 meses falleció de “paro cardiorrespiratorio no traumático” es ajustarse a las normas en vigor y no cabe discusión legal alguna. Para el hombre y la mujer de a pie, para los padres de Lautaro, para este periodista, cinco años después, la definición se presta a múltiples y dispares interpretaciones. En primera instancia, usemos el sentido común, que es lo que más cerca tenemos aquellos que no pasamos por la facultad de Medicina y nada dominamos de la nomenclatura médica. ![]() Marcos, padre del chico, y su vivienda en Seguí Luego, la dualidad “no traumático”. Deriva de “trauma” y puede ser un golpe como una anormalidad física o mental. Se conoce como traumatismo, aquella “lesión producida en los tejidos por un agente mecánica generalmente externo”, leemos una definición. Denuncia el padre del bebé Ocurre que Lautaro no sufrió ningún golpe, no padecía otra anormalidad que su neumonía, dice su padre, Marcos, y tampoco sufrió un “choque o sentimiento emocional” como alguien define al trauma psicológico. Lautaro murió, según narró Marcos, porque fue mal asistido en el centro de salud N° 11, de Arturo Seguí, La Plata, mal diagnosticado, mal prescripta la terapia, y subestimada su patología, según las definiciones del relato. Lautaro, luego de esta primera consulta siguió con fiebre y por eso fue llevado al hospital de Gonnet, La Plata, y de allí a otro centro sanitario, y por último al Hospital de Niños de La Plata. ![]() Falleció el 19 de junio de 2003 y el cronista se entera de esta muerte infantil, ahora, por accidente, cuando realizaba un relevamiento informativo sobre los niños y el agua potable en esta localidad platense. Reitera el padre, peón de taxis y quien nada sabe de medicina, que su hijo murió por incompetencia del médico que lo asistió, el primer día, en dicho centro de salud de Arturo Seguí. ¿Qué pudo haberse hecho en centro municipal de Seguí, aquel día de 2003, para salvarle la vida a Lautaro? Si lo hubieran tratado correctamente, piensa el padre, hoy Lautaro estaría vivo en su casa, con sus progenitores y hermanos; tendría algo más de 5 añitos de edad. Manipulación y ocultamiento Un pediatra consultado por este periodista, sin los antecedentes a la mano y adoptando un máximo de prudencia, explicó que son varios los pasos que pueden adoptarse en una situación como la descripta por Marcos, el padre de Lautaro. En primer lugar, además de tomar la fiebre, hacer una cuidadosa auscultación, dudar, insistir en determinar la causa, efectuar un buen diagnóstico, aconsejar la internación para hacer el seguimiento en una sala con recursos, registrar una radiografía aunque tal vez poco y nada revele, hacerle un análisis de sangre. Todo lo dicho, considera nuestro pediatra, queda invalidado tan pronto el médico de la “salita” de Seguí haya considerado, con todo su conocimiento científico, que el niño realmente padecía un simple resfrío y la fiebre retrocedería con una recomendación a los padres. En cuanto al certificado de defunción, el pediatra consideró que la ley ampara la ambigüedad del documento, desde el momento que no exige la inserción de todos los antecedentes clínicos que llevaron, desde la primera causa, a la muerte del bebé. Comentó el pediatra que no es sólo el caso de Lautaro. Prácticamente todos los chicos fallecidos mueren con la certificación reducida, ambigua, indeterminante, de “paro cardiorrespiratorio”. Una de las serias consecuencias de esta ambigüedad es que las estadísticas, inclusive las que manejan el Gobierno y la Unicef, no puede deducir cuáles son las causas primeras y finales de la muerte de un niño. Sólo se dice el número, un porcentaje que oculta la gravedad del problema y, por supuesto, no permite decir con propiedad cuántos chicos murieron por hambre, por anemia, por pérdida de defensas, por neumonía, como causa inicial de una defunción que termina siendo “paro cardiorrespiratorio” y además “no traumático”. Causas concurrentes y causa final ![]() Dr. Eduardo Cueto Rúa - ¿Cómo se puede explicar al público aquello de las enfermedades concurrentes, cuando en los certificados de defunción se coloca la última causa, que puede ser paro cardiorrespiratorio? - Bueno, todos mueren de paro cardiorrespiratorio. En la Argentina mueren de muerte. Este es un certificado de defunción que fue elaborado por técnicos, y no por gente que atiende, que hicieron un trabajo muy meticuloso; cuando quiere saber las causas de la muerte no las tiene. - ¿Dónde puedo leer la norma que habla sobre cómo debe estar confeccionado el certificado de defunción y qué preguntas debe responder el médico en los casos de muerte? - El ministerio tiene todo. Pero si usted da esa delicada función a médicos de un hospital o a médicos de emergencia, le hacen un certificado de defunción que es absolutamente claro de la causa verdadera de la muerte. En cambio, se la da a un técnico, especialista de medicina de ministerio, y le hace un certificado de muerte que puede ser útil para el ministerio pero tan complicado que terminamos poniendo como causa de muerte la muerte: paro cardiorrespiratorio, traumático o no traumático. ¿Es una redundancia? - Es un error. “La desnutrición es la causa”, dicen en Salta ![]() Dra. Gladis Perna, de Salta - ¿Qué dice el certificado de defunción cuando el chico murió por hambre y bajas defensas? - Eso está cambiando. Yo hice las primeras estadísticas hace 24 años para armar este servicio de nutrición, y el Indec, que es donde está la información, ni siquiera en el número 15 figuraba la desnutrición. ¿Qué quiere decir? Esto es también una enseñanza para el médico; el médico ponía la causa y el chico ¿de qué se moría? De todo, pero la base era la desnutrición. La desnutrición es la causa. Si el niño está bien nutrido, aunque sea una enfermedad terrible, tiene más oportunidades de sobrevivir, muchas más posibilidades que un chico desnutrido. - ¿Usted vio a chicos morirse por hambre, por desnutrición? - Sí. Acá en el hospital. No sé cuántos. Fui médica de terapia intensiva. No tengo cifras. Parasitados, infectados, con neumonía, como seguramente cada provincia los tiene. Qué dicen la Unicef y el CESNI
El último informe anual de la Unicef revela que en la Argentina mueren 25 menores de un año por día. En 2006 murieron unos 9 mil niños menores de un año. |
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